Venezuela sobrevive con las manos en los escombros y el corazón en el Santísimo Sacramento
La Iglesia no solo acompaña con ayuda material, sino también con la fuerza de la oración.
La Iglesia no solo acompaña con ayuda material, sino también con la fuerza de la oración.
“Se sintió profundamente simbólico, como si mi esposo y yo le estuviéramos entregando con delicadeza a nuestro hijo a la Sagrada Familia para que lo amaran, lo protegieran y lo cuidaran cuando nosotros ya no pudiéramos hacerlo”.
"Detrás de cada pantalla hay personas que buscan esperanza, consuelo y a Dios".
“Un día que no olvidaremos. Os queremos”.
“Que la paz del Señor esté con ustedes. Dediquen tiempo de calidad… ahora… a las personas que aman. El tiempo es el único regalo que el dinero no puede comprar”.
“Cuando tenía ocho o nueve años, la hermana Terezinha me invitó a visitar el hospital. Tocábamos música para los niños, pero queríamos dejarles un regalo que les recordara la importancia de rezar”.