Los bebés de Antônia Keliane nacieron con apenas 28 semanas de gestación. En medio del miedo y la angustia por sus hijos, la madre hizo una promesa a San Francisco: si lograba llevarlos a casa con vida, regresaría a la Basílica para agradecer y presentárselos.

Y ahora pudo cumplirla.

Antônia, de São Domingos do Cariri, en Paraíba (Brasil), llegó a la Basílica de San Francisco de las Llagas, en Canindé, Ceará, con sus dos hijos en brazos. Para ella, los pequeños son un testimonio vivo de la gracia que recibió y por la que quiso regresar al Santuario.

En un video publicado por el Santuario, la madre contó que sus gemelos nacieron con solo 28 semanas de gestación. En medio de esos días difíciles, Antônia hizo una promesa a San Francisco.

“Nacieron con 28 semanas de gestación. Fueron muchos días de miedo y de angustia, pero la fe no faltó en ninguno de ellos. Le prometí a San Francisco que, si lograba llevar a mis hijos a casa con vida, volvería para agradecer y presentárselos en la Basílica”.

La promesa quedó en su corazón y cuando finalmente pudo llevar a sus hijos a casa, supo que era momento de regresar a Canindé.

“Hoy estamos aquí, agradeciendo por la gracia recibida, con mis dos hijos en brazos ”.

La emoción de la madre se entiende también cuando explica lo que sus hijos representan para ella. Los llama sus “dos testimonios vivos” y asegura que está muy feliz por poder estar allí junto a ellos.

“Estoy muy feliz, muy feliz y todavía más agradecida a San Francisco, porque él siempre ha sido mi santito de devoción. Y hoy, estar aquí con mis hijos... realmente no tengo palabras para explicarlo”.

“Hoy estar aquí con mis hijos no tiene explicación”

Al compartir el testimonio, la Basílica destacó precisamente este aspecto de la historia: después de vivir la espera y la angustia, Antônia regresó al Santuario para agradecer por el don de la vida de sus hijos.

La publicación resume el momento como un testimonio que “no necesita grandes explicaciones”, sino que puede contemplarse en los dos pequeños que ahora están en los brazos de su madre.

El video termina con la Oración de San Francisco, recordando:

“Donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.”

Para Antônia, la peregrinación a Canindé fue la manera de cumplir una promesa hecha en medio de uno de los momentos más difíciles de su vida.

Esta vez, no llegó sola. Llegó con sus dos hijos en brazos y con una historia de fe que agradecer.

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