“¡Viva el Papa!”: el adorable relato de un niño que madrugó con su familia para ver a León XIV
“Un día que no olvidaremos. Os queremos”.
“Un día que no olvidaremos. Os queremos”.
“Que la paz del Señor esté con ustedes. Dediquen tiempo de calidad… ahora… a las personas que aman. El tiempo es el único regalo que el dinero no puede comprar”.
“Cuando tenía ocho o nueve años, la hermana Terezinha me invitó a visitar el hospital. Tocábamos música para los niños, pero queríamos dejarles un regalo que les recordara la importancia de rezar”.
“La providencia de Dios suele manifestarse así: mediante pequeñas pero inconfundibles circunstancias que encajan perfectamente”.
Explicó cómo la consagración se convirtió en un momento clave para la empresa.
“Estas mujeres son tan felices con cosas muy simples”, dijo.