José Chang tenía 18 años cuando comenzó su formación en el seminario en China. Hoy, a los 25, estudia Teología en España y se prepara para ser sacerdote. Su vocación está marcada por la fe de su familia, las dificultades de la Iglesia en su país y una experiencia que nunca imaginó: encontrarse con el Papa León XIV.
Nacido en un pequeño pueblo de la provincia de Shanxi, en el norte de China, José creció en una familia profundamente católica. Es el mayor de cuatro hermanos y desde pequeño estuvo cerca de la Iglesia.
“Crecí en una familia católica muy devota”, comparte con la Fundación CARF. En su hogar y en su parroquia encontró un ambiente que alimentó su vocación. También recuerda con especial cariño a un sacerdote que lo acompañó durante varios años: “Me cuidó y me enseñó la fe con mucho cariño”.

El camino hacia el sacerdocio
Su formación comenzó en 2019, en el Seminario Menor de Xi’an. Después continuó en el Seminario Mayor de Pekín, donde estudió Filosofía y comenzó Teología.
Fue entonces cuando su obispo le propuso continuar su formación en España, en la Universidad de Navarra. La noticia le produjo ilusión, pero también incertidumbre.
“No sabía nada de español. Tenía miedo y muchas preocupaciones por el idioma, el entorno y la cultura totalmente nuevos”, reconoce.
Tras unos días de reflexión, decidió aceptar, convencido de que era una llamada de Dios.
Actualmente reside en el Seminario Internacional Bidasoa, en Pamplona, y estudia Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Allí convive con seminaristas de distintos países y culturas.
Una Iglesia que supera las fronteras
Una de las experiencias que más ha marcado a José en España ha sido descubrir la universalidad de la Iglesia.
En el seminario comparte el día a día con jóvenes de diferentes países que, pese a sus lenguas y culturas, comparten una misma fe.
“Rezamos juntos y estudiamos juntos”, explica.
Esta convivencia le ha permitido experimentar una fraternidad que supera las fronteras y comprender de manera concreta la universalidad de la Iglesia católica.

“La Iglesia nunca ha tenido un camino fácil”
José tampoco olvida la realidad de la Iglesia en China. Conoce las dificultades que afrontan los católicos en su país, pero prefiere mirar su historia desde la esperanza.
“Si miramos la historia de la Iglesia, nunca ha tenido un camino fácil. Cada época ha tenido sus propias dificultades. Desde los trescientos años de persecuciones al principio de la Iglesia hasta los cambios sociales de cada generación, la Iglesia católica ha crecido y echado raíces entre las pruebas”, reflexiona.
Para él, las pruebas forman parte de una historia en la que Dios continúa actuando.
“Si miro atrás, veo la presencia de Dios en cada momento”, afirma.
La sorpresa de encontrar una Iglesia viva en España
Su llegada a España le permitió descubrir una realidad que lo ha impresionado profundamente: “el fuerte ambiente de fe” que encuentra en distintos lugares.
Iglesias, monasterios y capillas que antes solo había visto en fotografías o videos ahora forman parte de su experiencia cotidiana. Le llamó especialmente la atención la presencia de capillas en la Universidad.
“Me sorprende que incluso en la Universidad, cada edificio tiene una capilla. Lo primero que hacen los estudiantes al llegar a la universidad es saludar al Santísimo Sacramento”, cuenta.
Esta experiencia también ha fortalecido su propia fe y se la comparte a sus familiares y amigos en China.
Un encuentro inolvidable con el Papa León XIV
Entre todas sus experiencias en España, una ocupa un lugar especial: haber podido ver al Papa León XIV durante su visita a Madrid.
Gracias a la pastoral de verano que realiza en la Parroquia San Manuel González, José pudo participar en la vigilia y en la Misa solemne celebradas durante la visita del Santo Padre.
Antes de comenzar la vigilia, el Papa pasó en su vehículo para saludar a los jóvenes. Fue entonces cuando José pudo verlo de cerca.
“En el momento en que vi al Papa, sentí mucha emoción, calma y paz en mi corazón”, recuerda.
Para él, aquel encuentro tiene un significado especial en su camino vocacional: “Esta experiencia, en la que estuve cerca del Papa, tiene un significado único e irreemplazable para mi camino religioso”.

Prepararse para volver a China
Durante estos meses, José continúa su pastoral en la Parroquia San Manuel González, donde ha encontrado una comunidad activa y una importante presencia de jóvenes.
“En la misa de cada noche ¡hay muchísimos!”, comenta. También destaca la adoración al Santísimo que organiza mensualmente el grupo de jóvenes.
Todo lo que vive en España tiene para él un propósito: prepararse mejor para servir a la Iglesia cuando regrese a China.
Su historia comenzó en una pequeña comunidad de Shanxi y lo llevó hasta un seminario internacional en España. Hoy, mientras se prepara para el sacerdocio, José mira hacia el futuro con esperanza y confianza en que Dios continúa acompañando a su Iglesia también en China.
La historia de José Chang es solo una de las muchas vocaciones que la Fundación CARF acompaña cada año.
Si quieres conocer más sobre el impacto de esta labor y cómo se destinan los recursos para formar a seminaristas y sacerdotes de todo el mundo, puedes consultar la Memoria Anual 2025 de la Fundación CARF, donde se recogen sus principales cifras, testimonios y proyectos.
Mira la Memoria Anual 2025 aquí.
