Esta historia nos muestra que la Divina Providencia está también en el silencio. 

Dimitri Conejo Sanz estuvo enojado con Dios. Durante años le dio la espalda y estuvo convencido que lo había abandonado. Se sumió en una vida desordenada, se extravió en los vicios, y estuvo a punto de suicidarse.

Pero Dios lo rescató…

En un reportaje de ACI Prensa, el desarrollador web católico cuenta la ejemplar historia sobre cómo la Divina Providencia obra por caminos misteriosos.

La vida en la calle

Dimitri es originario de Rusia, donde nació en 1989. De muy pequeño fue abandonado por padres alcohólicos y vivió con su hermana en las calles. Se trataba de los últimos días de la Unión Soviética y la pobreza afectaba a muchos.

“Yo me dediqué a sobrevivir. Vivíamos en una chabola a punto de caer. Recuerdo tener que ir a mendigar a un mercadillo con mi hermana en brazos, que en ese entonces era un bebé” cuenta a ACI prensa.

Llegada a un orfanato

De la dura vida en la calle pasó a un asilo para niños en adopción con su pequeña hermana. El cambio fue en parte para mejor: al menos tendrían diariamente comida. Pero luego recuerda:

“Empezaron los malos tratos. Muchas de las cuidadoras no estaban allí por vocación real, sino por buscar un trabajo; nos maltrataban psicológicamente diciendo que ‘esa sería nuestra vida, no seríamos nadie, nunca saldríamos de allí porque nadie nos quería’”.

Hasta el momento Dios y su Divina Providencia no se había manifestado de forma concreta en su vida. No lo conocía. Pero gracias a un sacerdote ortodoxo tuvo noticia de que existía un Padre en los cielos. De este párroco recibiría unas imágenes que lo acompañarían largo tiempo en su vida.

El día de la adopción, manifestación de la Divina Providencia

Rezó a Dios por una familia. Lo hizo a escondidas en un baño porque en aquella sociedad rusa estaba mal visto. Y la respuesta llegó: él y su hermana encontraron un matrimonio español que los recibió en su hogar. Tenía poco más de 10 años.

Sus padres eran una pareja de católicos no practicantes que lo recibieron amorosamente. El vivir en una familia afectuosa y atenta lo hizo lentamente olvidarse de aquellas necesidades que le habían vuelto el rostro hacia Dios.

“A los 13 años rompí mi relación con Dios por una historia de amor que ocurrió con una chica. Me enfadé y pensé que Dios me castigaba. Hasta ese momento yo pensaba que había un Dios castigador” cuenta Dimitri.

El extravío y su crisis existencial

Alejado del Padre, Dimitri se embarcó en una vida desordenada y superficial.

Ya en 2011 y con 22 años, ingresó al ejército español. En este momento de su vida sintió que se había perdido. En sus propias palabras:

“Una noche me di cuenta que seguía tan vacío como a los 13 años cuando dejé a Dios de lado. Es decir, que en esos ocho años que había estado alejado yo no había crecido en nada. Todo eso me llevó a querer suicidarme. Yo había alejado a todos de mi vida” cuenta Dimitri a ACI Prensa.

Pero Dios nunca nos suelta la mano…

La Divina Providencia es el eterno plan de Dios para el mundo y cada una de nuestras vidas. Sí, aunque la forma en que este plan se acomoda a nuestra libertad es un misterio, nuestro Creador tiene una misión para cada uno de nosotros. Él no llama siempre amorosamente y espera. Así lo hizo con Dimitri.

“Justo cuando iba a cortarme las venas me acuerdo de Dios y yo le digo: ‘Dios por qué estás en silencio conmigo’. Empecé a llorar e inmediatamente me llama una amiga y me dice: ‘Dimitri te llamo para invitarte a un cursillo de cristiandad’”.

El Señor lo estaba llamando, y Dimitri contestó.

Retornó a la Iglesia Católica, se convirtió en un católico practicante pero aún le faltaba algo para cumplir la Divina Providencia:

“Luego de tener una conversación con una amiga, caí en la cuenta de lo lejos que estaba de Dios, que me había alejado sin darme cuenta. Yo veía a un Dios castigador hasta que, de pronto, vi que Dios me amaba con locura y empecé a ver mi vida como un auténtico milagro. Allí decido volcarme completamente a Él y dejar mi vida anterior”

Así descubrió el plan que el Señor tenía para él. En su deseo por llevar el Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia a todo el mundo se le ocurrió convertirse en un desarrollador web. Hoy dirige importantes proyectos de evangelización a través de Internet.

La difícil vida de Dimitri Conejo Sanz no recuerda que la Divina Providencia siempre está obrando, aunque nosotros no nos demos cuenta.

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. ¡Tienes que descubrir el tuyo!

 

[Ver: Dejó la masonería por el catolicismo: confesiones de un ex masón]

[Ver: Así fue como la Santísima Virgen María salvó a esta estrella de rock]

 

 

Comparte