En medio del dolor causado por los terremotos en Venezuela, el Padre Freddy Niño recorrió las calles de La Guaira con el Santísimo Sacramento para llevar esperanza y consuelo a las víctimas, un día antes de la conmemoración de la Consagración del país al Santísimo Sacramento.
El Padre Freddy llegó junto a otros sacerdotes de la Arquidiócesis de Barquisimeto para acompañar a las familias afectadas por la tragedia y brindar apoyo espiritual a las comunidades golpeadas por la reciente tragedia.
"Estamos llegando hoy aquí a La Guaira, y un grupo de sacerdotes de la Arquidiócesis de Barquisimeto también está presente para apoyar a muchas familias, para traerles consuelo y esperanza, y acompañar también a nuestros hermanos sacerdotes", expresó.
"Hemos querido traer al Señor"
El sacerdote realizó un recorrido con Jesús Sacramentado por las calles de La Guaira, un gesto que adquirió un significado especial al realizarse en vísperas del aniversario de la Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento.
El 2 de julio de 1899, Venezuela fue consagrada al Santísimo Sacramento del Altar, una fecha que cada año recuerda la profunda devoción eucarística del pueblo venezolano.
"Venezuela está consagrada a Él, y mañana se cumple un año más de esa consagración. Por eso hemos querido traerlo, para que sea Él mismo el que traiga mucho consuelo y fortaleza a todo nuestro pueblo", afirmó el sacerdote.
El Padre Freddy explicó que, ante una tragedia de tal magnitud, sintieron la necesidad de acercar a Jesús Eucaristía a las personas que sufren.
"Sentimos que queremos hacer mucho; pensamos por dónde comenzar, pero hemos querido traer al Señor para que sea Él mismo el que abra los caminos y permita que se derrame una bendición abundante en todo este pueblo que ha sido tan golpeado".
Una presencia de esperanza entre las ruinas
Durante el recorrido, el sacerdote elevó una oración por las víctimas, los heridos, las familias que lo perdieron todo y quienes fallecieron a causa de los terremotos.
"Pedimos a Jesús Sacramentado que Él bendiga, acompañe, sane, consuele y traiga la paz. A Él también pedimos su misericordia por todos los que han partido a la casa del Padre en estas condiciones".
Asimismo, destacó que la misión de la Iglesia en estos momentos es hacer visible la presencia de Cristo en medio del sufrimiento.
"Venimos a ser instrumentos del Señor, acompañando a todos nuestros hermanos sacerdotes de esta diócesis que ha sido tan marcada por estos acontecimientos. Queremos ser el reflejo de Jesús, hacerlo presente en medio de estas calles, en medio de estas realidades y, sobre todo, en el corazón de todos los que hoy están tristes y necesitan una palabra de aliento, de consuelo y de esperanza".
Finalmente, dirigió un mensaje a las personas afectadas por la tragedia.
"Venimos a decirles: 'Aquí estamos'. No por nombre propio; venimos en nombre del Señor. Venimos a traerlo a Él, a llevar su misericordia y su compasión a todos los corazones que están afligidos".
