Santiago el Mayor es una de las figuras más importantes del cristianismo primitivo. Conocido por formar parte del círculo más cercano de Jesús junto con Pedro y Juan, su nombre ha quedado profundamente ligado al Camino de Santiago, a la historia de España y a muchas expresiones culturales y religiosas.

Cada 25 de julio la Iglesia celebra la fiesta de Santiago el Mayor. Con este motivo, queremos recordar algunos de los acontecimientos menos conocidos de su vida, respaldados por las fuentes históricas y la tradición de la Iglesia.

1. Santiago fue uno de los primeros discípulos llamados por Jesús

Aunque muchos recuerdan a Pedro como el primer apóstol, Santiago fue uno de los primeros en responder al llamado de Jesús. Los Evangelios narran que el Señor encontró a Santiago y a su hermano Juan trabajando con su padre, Zebedeo, reparando las redes en el mar de Galilea (Marcos 1, 19-20). Ambos abandonaron inmediatamente su oficio de pescadores para seguirlo.

Además, Santiago formó parte del pequeño grupo de tres discípulos que presenciaron acontecimientos únicos: la resurrección de la hija de Jairo, la Transfiguración de Jesús y la oración en el huerto de Getsemaní.

2. Jesús le puso un sobrenombre muy poco conocido

Pocas personas saben que Santiago y su hermano Juan recibieron un apodo directamente de Jesús. En Marcos 3, 17 aparecen como: "Boanerges" (Hijos del Trueno). Este sobrenombre probablemente hace referencia a su personalidad apasionada y enérgica.

Un episodio ilustra bien ese temperamento: Cuando una aldea samaritana rechazó recibir a Jesús, Santiago y Juan preguntaron si debían hacer descender fuego del cielo para destruirla (Lucas 9, 54) Jesús rechazó esta propuesta, mostrando que el espíritu de su misión era la misericordia y no la venganza.

3. Fue el primer apóstol que murió mártir

El libro de los Hechos de los Apóstoles (12, 1-2) relata que fue ejecutado por orden del rey Herodes Agripa I alrededor del año 44 d. C. Esto lo convierte en el primer apóstol en morir como mártir y el único cuya muerte aparece narrada en el Nuevo Testamento. Su ejecución mediante espada muestra cómo la persecución comenzó apenas una década después de la muerte de Jesús.

“Por aquel tiempo el rey Herodes decidió apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Hizo pasar a espada a Santiago, hermano de Juan”.

4. La tradición sobre su evangelización en España se consolidó entre los siglos VII y IX

Santiago evangelizó la península ibérica antes de regresar a Jerusalén. La tradición hispánica comenzó a consolidarse entre los siglos VII y IX y adquirió enorme importancia tras el descubrimiento del sepulcro del apóstol en Galicia. El primer relato de este acontecimiento se encuentra en el Breviarium apostolorum, redactado hacia el año 600, donde leemos:

"Jacobo hijo de Zebedeo, hermano de Juan, predica en Hispania y regiones de Occidente; murió degollado por la espada bajo Herodes y fue sepultado en Achaia marmarica el 25 de julio".

A lo largo de los siglos varios historiadores han puesto en duda el valor de esta tradición, sin embargo, sus consideraciones no han sido suficientes para negar la creencia que se mantiene sobre la presencia de Santiago en España.

5. El Camino de Santiago transformó la historia de Europa

Aunque Santiago murió en Jerusalén, su figura tuvo una influencia extraordinaria sobre el desarrollo de Europa medieval. Tras el descubrimiento del sepulcro del apóstol en el siglo IX en la actual ciudad de Santiago de Compostela, comenzaron las grandes peregrinaciones desde prácticamente todo el continente.

El Camino de Santiago produjo efectos que iban mucho más allá de la fe: impulsó el comercio, favoreció la construcción de puentes, hospitales y monasterios, estimuló el intercambio artístico y cultural, ayudó a difundir el arte románico y posteriormente el gótico y conectó regiones muy alejadas entre sí.

Muchos historiadores consideran que fue una de las primeras grandes redes internacionales de comunicación de la Europa medieval. Su importancia fue tal que, junto con Jerusalén y Roma, Santiago de Compostela se convirtió en uno de los tres grandes destinos de peregrinación del cristianismo occidental.

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