El párrafo 213 de Magnifica Humanitas acaba de incorporar la Tierra Media a la Doctrina Social de la Iglesia. En el capítulo quinto, encontramos esta nota al pie, la número 187:

J.R.R. TOLKIEN, El señor de los anillos, III: El retorno del rey, Barcelona 1991, 194.

Justo ahí. En una encíclica papal.

En el párrafo 213, en respuesta a la desesperanza que sostiene que las fuerzas de la Inteligencia Artificial (IA) y la tecnología son simplemente demasiado grandes para que la gente común pueda resistirlas, León XIV cita uno de los famosos discursos de Gandalf:

“No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza”.

A continuación, el Papa añade sus propias palabras:

“La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización”.

La cita completa

Este es el párrafo completo de Magnifica Humanitas que cita a Tolkien:

213. Un escritor católico del siglo XX, John Ronald Reuel Tolkien, por boca de uno de los protagonistas de una de sus novelas, describió así nuestra responsabilidad: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza”.[187] La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización. Por eso vale la pena detenerse y considerar algunos aspectos de cómo, cada uno en su ámbito, podemos colaborar en su construcción. Sin pretender agotar el tema, propongo cinco vías de responsabilidad cotidiana y pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo.

Tolkien era un católico fervientemente devoto que asistía a Misa todos los días y que describió “El Señor de los Anillos” como “una obra fundamentalmente religiosa y católica”. El papa Francisco lo citó en la Misa de Medianoche de Navidad, en una vigilia Eucarística y en una carta pastoral.

Pero León XIV hizo algo nuevo. Incluyó a Tolkien en una encíclica —la forma más elevada de enseñanza magisterial ordinaria que produce la Iglesia—. Lo que significa que el discurso de Gandalf es ahora, oficialmente, parte de la Doctrina Social de la Iglesia. Será citado en las aulas de los seminarios y en los trabajos de teología durante décadas.

A millones de fans de Tolkien les encantará esto.

Puedes descargar la encíclica completa aquí.

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