Según varios informes, la princesa Diana fue enterrada con un rosario que le había regalado la Madre Teresa de Calcuta.
La princesa Diana y la Madre Teresa provenían de mundos muy diferentes. Diana era una princesa anglicana cuya vida transcurrió bajo la mirada de los medios de comunicación de todo el mundo, mientras que la Madre Teresa era una monja católica que dedicó su vida a servir a los más pobres.
Sin embargo, entre ambas nació una amistad que se convirtió en una de las más memorables de la década de 1990.
Cuando Diana fue enterrada en septiembre de 1997, varios reportes señalaron que llevaba entre sus manos un rosario que le había regalado la Madre Teresa. Un pequeño pero significativo detalle que reflejaba el afecto y el vínculo espiritual que compartían la princesa de Gales y la futura santa católica.
El rosario que le regaló Madre Teresa
En 2017, con motivo del 20 aniversario de la muerte de Diana, el escritor y periodista Jonathan Mayo informó que la princesa fue enterrada con un rosario que le había regalado la Madre Teresa, además de una fotografía de sus hijos, los príncipes Guillermo y Harry.
Mayo señaló que el antiguo mayordomo de Diana, Paul Burrell, recuperó el rosario de su departamento después de su muerte. Según el reporte, se encontraba sobre una pequeña estatua de la Virgen María.
Burrell había recibido el encargo de llevar al hospital algunos objetos personales significativos para Diana. Entre ellos estaba el rosario que la Madre Teresa le había regalado.
De acuerdo con el informe, el chofer de Diana, Colin Tebbutt, entregó el rosario a una enfermera y le pidió que se lo colocara en las manos de la princesa. Al parecer, también se colocó junto a ella una fotografía de sus hijos.
Aunque Diana no era católica —pertenecía a la Iglesia de Inglaterra—, aquel gesto reflejaba la estrecha amistad que mantenía con la Madre Teresa y el aprecio que sentía por la fe y la misión de la religiosa.
Una amistad más allá de las diferencias
Diana y la Madre Teresa se conocieron en Roma en febrero de 1992, en un convento de las Misioneras de la Caridad. Un encuentro que habían planeado previamente en Calcuta, pero que no pudo concretarse porque la Madre Teresa estaba enferma. Durante aquella primera visita, ambas mujeres rezaron juntas.
Volvieron a encontrarse en Londres en septiembre de 1992 y su amistad continuó durante los años siguientes. Aunque llevaban vidas muy diferentes, ambas eran conocidas por su preocupación por las personas pobres, enfermas, sufrientes o marginadas.
Diana utilizó su plataforma pública para llamar la atención sobre las personas que vivían con VIH/SIDA, las víctimas de las minas terrestres, los niños necesitados y otras personas que con frecuencia eran ignoradas por la sociedad. Por su parte, la Madre Teresa, fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida a servir a quienes llamaba “los más pobres entre los pobres”.
Aquella preocupación compartida por quienes sufrían ayudó a forjar un vínculo genuino entre ambas.
Su último encuentro
El último encuentro conocido entre las dos tuvo lugar el 18 de junio de 1997, en una casa de las Misioneras de la Caridad en el Bronx, Nueva York (Estados Unidos).
Según los reportes, ambas rezaron juntas y se saludaron con abrazos y besos. La Madre Teresa bendijo a Diana y, según se informa, la princesa ayudó a la frágil monja a bajar los escalones del convento después de su visita.
El encuentro duró apenas unos 40 minutos, pero se convirtió en una de las imágenes más recordadas de su amistad: dos de las mujeres más queridas del mundo, unidas por la compasión y la oración.
Dos mujeres por las qué lloró el mundo
La princesa Diana murió el 31 de agosto de 1997, a los 36 años, tras sufrir graves heridas en un accidente automovilístico en París. Su funeral se llevó a cabo en la Abadía de Westminster el 6 de septiembre de 1997 y provocó una extraordinaria ola de dolor en todo el mundo.
La Madre Teresa falleció en Calcuta el 5 de septiembre de 1997, a los 87 años, apenas seis días después de la muerte de Diana y en la víspera de su funeral. Durante años había sufrido diversos problemas de salud, entre ellos afecciones cardíacas.
La coincidencia fue sorprendente. Mientras gran parte del mundo se preparaba para despedir a Diana, llegó la noticia de que la Madre Teresa también había fallecido.
Una era una princesa. La otra era una monja.
