¿Sabías que la Iglesia Católica celebra las apariciones milagrosas de San Miguel Arcángel el 8 de mayo, el mismo día en que fue elegido el Papa León XIV?

San Miguel Arcángel se apareció milagrosamente en cuatro ocasiones en el Monte Gargano, en Italia, donde dejó una huella imborrable al dedicar personalmente su propia basílica: el Santuario de San Michele Arcangelo.

La primera aparición de San Miguel

Entre los siglos III y VIII, cuenta la tradición que un hombre adinerado llamado Gargano cuidaba de sus animales cuando uno de sus toros escapó y se alejó solo. Molesto al encontrarlo pastando frente a una cueva, le disparó una flecha envenenada.

¡Pero la flecha se devolvió y lo hirió a él mismo! Gargano quedó tan perturbado que contó lo sucedido al obispo.

El obispo ordenó entonces tres días de oración y ayuno. En el último día, San Miguel se apareció al obispo.

San Miguel le dijo:

“Hiciste bien en preguntarle a Dios lo que estaba oculto a los hombres. Un milagro ha alcanzado al hombre con su propia flecha, para que quedara claro que todo esto ocurre por mi voluntad.
Yo soy el Arcángel Miguel y permanezco siempre en la presencia de Dios. La cueva me es sagrada. Y como he decidido proteger en la tierra este lugar y a sus habitantes, he querido atestiguar de esta manera que soy el patrón y guardián de este lugar y de todo lo que aquí ocurre.
Allí donde se abre la roca, pueden ser perdonados los pecados de los hombres. Lo que aquí se pida en oración será concedido. Ve, pues, a la montaña y dedica la gruta al culto cristiano”.

Sin embargo, el obispo no cumplió de inmediato la petición de San Miguel Arcángel, ya que aquella cueva fue anteriormente un lugar de culto pagano.

La segunda aparición de San Miguel

San Miguel Arcángel volvió a aparecer en el año 492. Esta aparición, sin embargo, quedó estrechamente ligada al enfrentamiento entre bizantinos y lombardos ocurrido entre los años 662 y 663, cuando las tropas griegas atacaron el Santuario del Gargano. Ante la amenaza, el duque de Benevento, Grimoaldo I, salió en defensa del santuario.

El relato dice:

“[…] Y he aquí que, esa misma noche, la víspera del día de la batalla, se le apareció en visión al obispo (Lorenzo Maiorano) San Miguel, quien le dijo que las oraciones habían sido escuchadas, le prometió que estaría presente y le exhortó a dar batalla a los enemigos a la cuarta hora del día”.

Según la tradición, el duque de Benevento logró derrotar a los griegos el 8 de mayo, en una batalla que habría estado acompañada de terremotos, rayos y relámpagos.

Por ello, la Iglesia Católica celebra cada 8 de mayo la fiesta que conmemora las apariciones del Arcángel San Miguel.

La dedicación y tercera aparición de San Miguel

Después de la victoria de Grimoaldo, el obispo Maiorano decidió finalmente obedecer la petición de San Miguel y dedicar el santuario.

Sin embargo, San Miguel volvió a aparecerse y le dijo al obispo de Siponto:

“No es tarea vuestra consagrar la basílica que yo he construido. Yo, que la fundé, la he consagrado yo mismo. Pero vosotros entrad y frecuentad este lugar, puesto bajo mi protección”.

El obispo Lorenzo, siete obispos de Apulia, el clero de Siponto y la gente de la región se dirigieron hacia la montaña sagrada.

Según el sitio web de la basílica, durante el trayecto ocurrió un milagro.

“Unas águilas, con sus alas extendidas, protegieron a los obispos de los rayos del sol. Al llegar a la Gruta, encontraron allí erigido un altar tosco, cubierto con un paño bermellón y coronado por una cruz. Además, según cuenta la leyenda, encontraron en la roca la huella del pie de San Miguel”.

Esta basílica también es conocida como la “Basílica Celestial”, porque fue dedicada por el propio San Miguel.

La cuarta aparición de San Miguel

En 1656, el sur de Italia sufrió una terrible peste. El obispo Alfonso Puccinelli recurrió a la oración y al ayuno, pidiendo la intercesión de San Miguel Arcángel.

Mientras oraba, sintió un terremoto y San Miguel se le apareció en un “resplandor deslumbrante y le ordenó que bendijera las piedras de su cueva, grabando en ellas la señal de la cruz y las letras M.A. (Miguel Arcángel)”.

“Cualquiera que conservara devotamente esas piedras estaría a salvo de la peste”.

San Miguel curó entonces la ciudad y a todos los que pidieron estas piedras.

Estas piedras son consideradas hoy reliquias de San Miguel Arcángel y han sido utilizadas con éxito en exorcismos.

Tiempo después, el obispo mandó construir una estatua de San Miguel. El monumento está orientado hacia el balcón de la habitación donde el arcángel se le apareció.

A continuación, algunas imágenes de este milagroso santuario dedicado por el propio San Miguel Arcángel:

El Santuario de San Michele Arcangelo en el Monte Gargano, Italia. / Wikimedia Commons, Baggio1979, CC BY-SA 4.0
Entrada principal del Santuario de San Michele Arcangelo. / Wikimedia Commons, Holger Uwe Schmitt, CC BY-SA 4.0
La gruta de San Miguel Arcángel en 2023. / Wikimedia Commons, Holger Uwe Schmitt, CC BY-SA 4.0
La venerada estatua de San Miguel Arcángel en el altar principal de la gruta del santuario. / Wikimedia Commons, Holger Uwe Schmitt, CC BY-SA 4.0

¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!

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