¿Sabías que la Iglesia en Corea nació sin sacerdotes ni misioneros? Aunque parezca increíble, fueron laicos coreanos quienes descubrieron la fe católica. Hoy, esa misma Iglesia se prepara para abrir sus puertas y recibir a miles de jóvenes de todo el mundo durante la Jornada Mundial de la Juventud 2027.
La historia de la Iglesia Católica en Corea es muy singular. A diferencia de otros países, donde la evangelización comenzó con la llegada de misioneros, en Corea el cristianismo echó raíces gracias a laicos que, movidos por una búsqueda de la verdad, conocieron las enseñanzas a través de libros.
La misionera Ester Palma compartió algunos aspectos de esta fascinante historia de cara a la realización de la JMJ en Seúl.
Una fe descubierta en los libros
Ester explicó que la Iglesia en Corea no comenzó como muchos imaginan, con misioneros llegando para anunciar el Evangelio. Por el contrario, fueron jóvenes coreanos quienes, a finales del siglo XVIII, descubrieron la fe mientras buscaban la verdad.
Entre ellos destacó Lee Seung Hun, un joven noble que viajó a Beijing junto a una delegación diplomática de su país. Durante su estancia en China, entró en contacto con el catolicismo y quedó profundamente impresionado por sus enseñanzas.
"El nombre que le pusieron los misioneros que le bautizaron en China fue Pedro. Pues así empezó una Iglesia que nació buscando la verdad, de jóvenes coreanos apasionados", relató Ester.
A su regreso a Corea, compartió lo que había aprendido con familiares y amigos. Poco a poco comenzó a formarse una comunidad de creyentes que estudiaba la doctrina católica y transmitía la fe a otros, incluso antes de contar con sacerdotes en el país.
Una idea revolucionaria
Las enseñanzas del Evangelio impactaron profundamente a aquellos primeros cristianos. La convicción de que existe un solo Dios, Padre de todos, y que todos los seres humanos son hermanos suponía un desafío para la sociedad coreana de la época.
"Eso rompió el sistema de clases y provocó durísimas persecuciones", explicó la misionera.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, miles de católicos coreanos sufrieron prisión, torturas y la muerte por mantenerse fieles a su fe. Sin embargo, lejos de desaparecer, la Iglesia continuó creciendo gracias al testimonio y la valentía de sus miembros.
Entre ellos destacan los 103 mártires coreanos canonizados por San Juan Pablo II en 1984 durante su visita a Corea del Sur, así como los 124 mártires beatificados por el Papa Francisco en 2014.
Hoy, más de dos siglos después de aquellos primeros pasos, la Iglesia en Corea vive un momento histórico. La ciudad de Seúl será la sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud 2027, un evento que reunirá a jóvenes de todos los continentes para celebrar su fe junto al Papa.
¿Quieres conocer más sobre los orígenes del catolicismo en Corea?
La película Nacimiento relata la vida de San Andrés Kim Taegon, el primer sacerdote católico coreano, siguiendo su camino de formación, su amor por Cristo y el testimonio que lo llevó a entregar la vida por la fe en medio de la persecución.
