Antes del amanecer, el mundo se despertó con unas imágenes desgarradoras procedentes de Medjugorje: estatuas de la Virgen manchadas con pintura negra y frases blasfemas, y el altar al aire libre de la iglesia de Santiago incendiado apenas unos días antes del festival anual de la juventud. Las autoridades locales afirman que varios santuarios marianos fueron objeto de un ataque coordinado, entre ellos la Colina de las Apariciones (Podbrdo) y las zonas cercanas a la Cruz Azul, lo que ha dejado a muchos peregrinos conmocionados y profundamente dolidos.
Sin embargo, ante este acto, la parroquia de Medjugorje y muchos católicos de todo el mundo están volviendo al núcleo mismo de su mensaje: la oración, el ayuno, la conversión y el perdón. Los sacerdotes vinculados a Medjugorje suelen resumir esta espiritualidad en cinco prácticas sencillas pero poderosas —conocidas popularmente como las “cinco piedras”—, que recuerdan la batalla de David contra Goliat.
Al igual que David eligió cinco piedras lisas para enfrentarse al gigante, muchos creyentes ven estas cinco “armas” espirituales como la forma en que Dios los equipa para enfrentarse a los gigantes de nuestro tiempo.
Estas "cinco piedras" son:
- Oración diaria, especialmente el Santo Rosario.
- Ayuno, normalmente los miércoles y los viernes.
- Lectura diaria de la Sagrada Escritura.
- Confesión mensual.
- Participación frecuente en la Eucaristía.
Lejos de ser algo “nuevo”, se trata de prácticas clásicas y profundamente católicas; sin embargo, innumerables peregrinos afirman redescubrirlas de una forma renovada en Medjugorje, especialmente a través de las largas colas para la confesión y la intensa devoción Eucarística. Muchos dan testimonio de que, cuando comienzan a vivir estas cinco piedras con seriedad, su fe cobra vida: la oración se profundiza, el amor por la Misa crece y comienza una verdadera conversión del corazón.
Ahora, tras los recientes actos de profanación, estas humildes “piedras” adquieren un significado aún más concreto. La parroquia ha pedido explícitamente a los fieles que no respondan con odio, sino con “oración, ayuno y perdón”, dirigiendo las armas espirituales contra el mal y no contra las personas. En un mundo abrumado por el ruido, la ira y la confusión espiritual, las cinco piedras de Medjugorje destacan como un camino sencillo y concreto de regreso a Dios, y como una forma poderosa de rezar por la paz, la reparación y la sanación de este santuario herido.
¿Qué es Medjugorje?
Desde junio de 1981, seis niños del pueblo de Medjugorje, en la actual Bosnia y Herzegovina, afirmaron ver y recibir mensajes de la Santísima Virgen María.
Desde entonces, más de 40 millones de peregrinos han viajado a este pequeño pueblo, al que acuden aproximadamente un millón de visitantes al año. Muchos describen la experiencia como profundamente personal y transformadora, especialmente al subir la rocosa Colina de las Apariciones (Podbrdo) o al rezar el Vía Crucis en el monte Križevac (Montaña de la Cruz), donde una imponente cruz domina la región.
En el corazón de la peregrinación se encuentra la iglesia de Santiago, donde se celebran Misas a diario y se ofrece la confesión de forma permanente, algo por lo que Medjugorje se ha hecho especialmente famoso.
Los seis videntes —ahora adultos— son: Marija Pavlovic-Lunetti, Ivan Dragicevic, Vicka Ivankovic-Mijatovic, Jakov Colo, Mirjana Dragicevic-Soldo e Ivanka Ivankovic-Elez.
Algunos de ellos afirman que siguen recibiendo apariciones en la actualidad, mientras que otros relatan encuentros anuales o mensuales.
Según ha informado EWTN Vatican, en septiembre de 2024, el Vaticano concedió oficialmente el “nihil obstat” (nada se opone) a la devoción y la experiencia espiritual de Medjugorje. Esto supuso un momento significativo para los millones de fieles que han seguido las supuestas apariciones de la Santísima Virgen María.
La decisión del Vaticano se produjo tras décadas de investigaciones exhaustivas, indagaciones y estudios, pero no incluyó ninguna resolución sobre la autenticidad de ninguno de los supuestos acontecimientos.
