La historia de Maria Eduarda Nogueira de Paula, conocida como Duda, ha conmovido a miles de personas en Brasil. La adolescente de Juiz de Fora falleció a los 16 años, pero vivió su fe con una profundidad que llevó a muchos a llamarla “la versión femenina de San Carlo Acutis”.
Según un reportaje publicado por Lumine, desde pequeña Duda mostró un especial amor por las cosas de Dios. A los 9 años, comenzó a motivar a su familia a vivir la fe con mayor compromiso, en un hogar que se definía como “católico de IBGE” (solo de estadística). Con amor y firmeza, le repetía a su padre, dueño de un bar:
“Papá, tienes que ir a Misa. No puedes dejar de ir”.
Esa sed de Dios creció con ella y se hizo aún más evidente cuando, en enero de 2022, recibió el diagnóstico de un cáncer agresivo: un sarcoma de Ewing con metástasis.
Cuando llegó el dolor, la fe se hizo más firme
El artículo de Lumine relata que, incluso durante las etapas más duras del tratamiento, Duda mantuvo una profunda confianza en Dios. Agradecía por las cosas más pequeñas, como respirar, hablar o comer. Y cuando ya no pudo alimentarse, pasó varios días recibiendo únicamente la Eucaristía.
Durante la protonterapia (una modalidad avanzada de radioterapia externa) en España, su padre pidió insistentemente a Dios por su curación. Sin embargo, Duda le respondió:
“Papá, ¿qué espera usted? ¿Que me haga el examen y ya no tenga la enfermedad? Yo prefiero continuar con la enfermedad y no perder la fe”.
Para ella, la sanación más importante no era la del cuerpo, sino la del alma.
Devoción a San Carlo Acutis y espíritu evangelizador
Duda tenía una profunda devoción por San Carlo Acutis. Veía su documental, imitaba sus gestos y conservaba con cariño una reliquia del joven santo. Inspirada en su ejemplo, también buscó evangelizar en medio del sufrimiento.
Durante el tratamiento, elaboraba rosarios a mano y los vendía para donar lo recaudado a la Iglesia, con una única condición:
“Papá, tiene que ponerlo en la alcancía. Es entre yo y Dios”.
Una última Misa
En diciembre de 2024, ya muy debilitada, pidió asistir a la Misa de Gallo. A pesar del intenso dolor, fue trasladada hasta la iglesia. Cada momento del trayecto lo ofrecía como una oración. “Por Él, lo hacemos todo”, dijo. El sacerdote, conmovido, mencionó su testimonio en la homilía.
Un testimonio de fe para el futuro
Duda falleció en enero de 2025. Según Lumine, su historia ya ha llegado hasta el Vaticano. En el Jubileo de los Monaguillos, se colocó una cápsula del tiempo con cartas inspiradas en su testimonio, que será abierta en 2033.
La joven dejó una familia fortalecida en la fe, numerosas personas tocadas por su ejemplo y un testimonio vivo de que la santidad también puede florecer en la vida sencilla de una adolescente que ama a Jesús hasta el final.
