La llegada de los misioneros portugueses a Japón no solo marcó un cambio en la vida de fe, sino también en la gastronomía. De ese encuentro cultural habría surgido la tempura, una fritura asociada originalmente a la Cuaresma.

La historia se remonta al siglo XVI, cuando los primeros misioneros jesuitas portugueses arribaron al archipiélago japonés para anunciar el Evangelio. Junto con la fe, llevaron consigo diversas costumbres europeas, entre ellas, formas particulares de preparar los alimentos durante los tiempos litúrgicos.

Durante la Cuaresma, especialmente los viernes, la Iglesia nos invita a vivir la abstinencia, que consiste en dejar de consumir carne de mamíferos y aves como signo de sacrificio y conversión. Por ello, muchos fieles recurren a platos a base de pescado, mariscos y verduras.

En Portugal, era habitual preparar estos alimentos rebozados o fritos, dando lugar a un estilo culinario conocido como peixinhos da horta (“pececillos del huerto”): una receta sencilla de vegetales cubiertos con una ligera masa y fritos en aceite, típica de los días de ayuno y penitencia.

Si bien el origen exacto del nombre no está del todo claro, una de las teorías más difundidas sostiene que proviene del latín ad tempora quadragesimae, que significa “hacia la Cuaresma”, en referencia al tiempo litúrgico en el que se consumía este tipo de preparación. Con el paso del tiempo, esta expresión habría sido adaptada al idioma local hasta quedar simplemente en “tempura”.

Con el paso del tiempo, esta técnica fue adoptada por la población local y adaptada a los ingredientes y gustos japoneses. Así habría nacido la tempura, un platillo que, siglos después, se convertiría en un símbolo de la gastronomía japonesa.

El posible otro origen del nombre

Existe otra posible explicación para el origen de este nombre.

Algunas fuentes señalan que el término podría derivar del portugués tempero, que significa “condimento” o “sazonar”, en referencia al modo de preparar los alimentos.

Aunque no se pueda afirmar con certeza absoluta el origen del nombre, lo que sí resulta claro es que una práctica nacida en el contexto de la Cuaresma terminó transformándose en una receta apreciada en todo el mundo.

Comparte