El matrimonio detrás del emprendimiento católico Talita Cumi atravesaba un momento difícil: su hija recién nacida debía permanecer en cuidados intensivos. Durante el embarazo, rezaron una Treintena a San José por la llegada de su bebé, y justo al terminarla, recibieron la noticia de que su pequeña podía volver a casa.

En una publicación en su cuenta de Instagram, la pareja compartió que la llegada de su hija no fue como la habían imaginado. En lugar de poder llevarla a casa y comenzar tranquilamente esta nueva etapa como familia, tuvieron que despedirse de ella cada día detrás de las puertas de una UCI neonatal.

“San José podía quedarse haciendo guardia”

Durante el embarazo, el matrimonio había ofrecido una Treintena a San José por la llegada de su hija. Sin embargo, cuando Gemma nació, tuvo que permanecer en cuidados intensivos.

“Hace seis meses nos faltaban 6 días para terminar una Treintena a San José que habíamos ofrecido por la llegada al mundo de nuestra hija. No sabíamos que esos mismos 6 días serían los que Gemma pasaría en una UCI neonatal.
Su llegada no fue como la habíamos planeado. Dios, en su infinita sabiduría, permitió que atravesáramos una prueba que nos hizo sentir pequeños, impotentes y profundamente necesitados de Él. Pero no nos hizo atravesarla solos”.

En esos días, la figura de San José como padre y custodio adquirió un significado especial para ellos. Cuando tenían que dejar a su pequeña en la UCI, se aferraban a la certeza de que el santo podía permanecer junto a ella cuando ellos no podían hacerlo.

“Cuando teníamos que dejar a nuestra chiquita detrás de las puertas de la UCI, nos aferrábamos a una certeza: San José podía quedarse haciendo guardia cuando nosotros no podíamos estar ahí.
Y así lo sentimos. Él cuidó de nuestra niña. Nos sostuvo cuando tuvimos miedo y nos ayudó a confiar en que Dios seguía siendo bueno incluso cuando nuestra historia no estaba saliendo como la habíamos imaginado”.

Durante los seis días que les quedaban de la Treintena, continuaron rezando por su hija mientras esperaban poder llevarla finalmente a casa.

“Seis días después terminamos aquella Treintena. Y seis días después, también pudimos llevar a nuestra hija a casa”.

Una historia para inspirar a otros

Seis meses después, al ver a Gemma fuerte y sana, el matrimonio decidió compartir públicamente una experiencia que hasta entonces habían guardado como un recuerdo íntimo. 

“Hoy miro a Gemma, seis meses después, fuerte, sana, sonriente y rodeada de amor, y siento la responsabilidad de contar esta parte de nuestra historia. Porque si nosotros conocimos la compañía y el patrocinio de San José en uno de los momentos más difíciles de nuestra vida, ¿cómo no querer que otros también lo conozcan?
Quizás compartir estas fotos haga que alguien descubra que, cuando todo parece incierto, hay un padre que sabe quedarse, acompañar en silencio y llevarnos de la mano hacia Dios”.

Con ese deseo, el matrimonio decidió comenzar una nueva Treintena a San José, esta vez invitando a otras personas a unirse a la oración.

“Si estás atravesando algo que no salió como esperabas, tienes miedo, esperas una respuesta o estás pidiendo por alguien que amas… ven a la carpintería”.

San José, ruega por nosotros.

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