En la mañana de su sexto cumpleaños, el pequeño Pedro vivió una escena que parecía sacada de un sueño del cielo.
Al abrir la puerta de su habitación, se encontró con un pasillo decorado con imágenes de sus santos de devoción —San Francisco de Asís, el Padre Pío, San Francisco Marto, San Tarsicio y San Carlo Acutis— todos acompañados de globos azules, como si estuvieran allí para celebrar junto a él. La sorpresa, preparada por su madre, emocionó no solo al cumpleañero, sino también a miles de personas en las redes sociales.
En una entrevista exclusiva con ChurchPOP, Gilda Passarela, madre de Pedro, explicó de dónde nació la inspiración para este gesto tan conmovedor:
“Pedro es un niño muy apegado a las cosas de Dios y a las historias de los santos. Cuando le pregunto cuál es su mayor sueño, me responde: ‘¡ser santo!’”.
“Entonces reuní a los cinco santos de su devoción y decidí hacerle esta sorpresa. Quería que sintiera que el Cielo también estaba celebrando con él”.
La reacción del niño fue exactamente lo que Gilda esperaba… y mucho más:
“Fue una sorpresa enorme, quedó encantado. Su expresión, el brillo en los ojos… Se quedó sin palabras por unos instantes, solo observando. 🥰”.
En el video publicado en su Instagram, se puede ver a Pedro caminando lentamente entre las imágenes, con la mirada y el corazón rebosante de alegría. El pie de foto dice:
“¡Fuiste hecho para Dios! Tu cumpleaños nunca será un día cualquiera”.
Y, de hecho, no lo fue.
Gilda cree que momentos como este dejan huellas profundas en el corazón de los hijos:
“Espero que vean que Dios está con nosotros en todo momento. Que los santos sean siempre ejemplos a seguir y que entiendan la importancia de buscar la santidad”.
Además del amor por los santos, Pedro ya da sus primeros pasos de servicio dentro de la Iglesia. Es monaguillo y vive con entusiasmo su pequeño apostolado en el altar. Su madre compartió con cariño:
“Pedro tiene una historia muy bonita con el servicio en el altar. Vive este llamado con mucha alegría y responsabilidad. Para él, estar cerca de Jesús no es solo cosa del domingo: es parte de la vida”.
La escena se volvió viral porque tocó algo profundo: nos recordó que los niños también están llamados a la santidad y que es posible cultivarla con belleza, sencillez y creatividad desde el hogar.
En medio de tantas fiestas temáticas inspiradas en personajes de moda, Gilda eligió celebrar el Cielo… y, sin proponérselo, terminó evangelizando a muchas más personas de las que imaginaba.
“La santidad es el mayor regalo que podemos desear para nuestros hijos. Y todo comienza en casa”.
