"Amé la vida que Dios me dio. No hay otra vida que hubiera preferido vivir” - Ruth Pakaluk, días antes de su muerte  

En un mundo donde la santidad parece algo distante, la vida de Ruth Pakaluk demuestra lo contrario. Ella fue esposa, madre, activista provida y miembro del Opus Dei, y vivió todo ello con amor, intensidad y alegría.

Michael y Ruth Pakaluk. Crédito: Ruth V.K. Pakaluk Foundation

Convertida del ateísmo al catolicismo en su juventud, Ruth falleció en 1998 a los 41 años, tras años de lucha contra el cáncer de mama. Su vida común, pero extraordinaria, es hoy considerada por muchos un ejemplo moderno de santidad en la vida cotidiana.  

De Harvard a la Iglesia  

Ruth nació en 1957 en Estados Unidos. Fue una estudiante excepcional, obteniendo calificaciones perfectas. Además, sobresalía en las artes, dominando el oboe, el violín y el bombo. Fue una apasionada del hockey sobre césped y, como una talentosa creativa, produjo, dirigió y actuó en numerosas obras de teatro y musicales.

Cuando ingresó a Harvard en 1975, era atea y estaba a favor del aborto. Pero en la universidad, junto a su futuro esposo, Michael Pakaluk, comenzó una búsqueda sincera de la verdad.

Estudiaron historia del cristianismo e impresionados por el testimonio de santos como la Madre Teresa de Calcuta, Ruth y Michael se convirtieron al catolicismo en 1981, ya casados y con su primer hijo en brazos.

Ruth cargando a su primer hijo. Crédito: Ruth V.K. Pakaluk Foundation

Maternidad y misión

Madre de siete hijos —uno de los cuales falleció con solo siete semanas—, Ruth combinaba la vida familiar con una profunda espiritualidad y un amor concreto por la Iglesia.

Ruth, Michael y sus hijos. Crédito: Ruth V.K. Pakaluk Foundation

Su compromiso con el movimiento provida comenzó en Harvard y creció a lo largo de los años. Fundó grupos universitarios, dirigió la organización “Massachusetts Citizens for Life”, organizó campañas, eventos, cenas benéficas, debates y conferencias... Todo esto sin descuidar su hogar y la formación de sus hijos en la fe.  

"No me gusta repartir panfletos ni el activismo político. Pero no tengo la libertad de permanecer en silencio” - Ruth Pakaluk. 
Massachusetts Citizens for Life. Crédito: Ruth V.K. Pakaluk Foundation

Cuando la cruz llama a la puerta

A los 34 años, Ruth fue diagnosticada con cáncer de mama en etapa avanzada. Tras una cirugía y quimioterapias, vivió varios años de relativa estabilidad, tiempo en el que dio a luz a su hija menor, Sophie.  

A pesar de las limitaciones físicas y el dolor, continuó activa en su misión provida, su formación en el Opus Dei y la vida familiar.  

“La espiritualidad católica insiste en 'ofrecer' los sufrimientos. Me pareció algo muy útil” - Ruth, en una carta a una amiga también enferma de cáncer.

Cuando el cáncer regresó y se extendió a sus huesos y su hígado, Ruth afrontó el sufrimiento con una serenidad sobrenatural. Continuó escribiendo, enseñando, acogiendo, cantando y preparando a sus hijos para la vida.  

"Quiero ver a Dios; quiero ver a Aquel que pensó en todo esto” - Ruth, en su última carta a una amiga.
Ruth en su lucha contra el cáncer. Crédito: Ruth V.K. Pakaluk Foundation

Un legado de amor y verdad

Ruth falleció el 23 de septiembre de 1998, rodeada de su familia y decenas de amigos que rezaban con ella en casa.  

"Murió como vivió: con dignidad, fe y rodeada de amor” - Rector de la Catedral de Worcester.  

Su historia fue recopilada por su esposo en el libro “The Appalling Strangeness of the Mercy of God” ("La asombrosa extrañeza de la misericordia de Dios"), una lectura imprescindible para quienes buscan un modelo real de santidad en nuestros tiempos.  

Ruth vivió para sus hijos, sus amigos y los no nacidos, y murió con los ojos puestos en el cielo. Su causa de canonización está abierta.

“El mayor mal del aborto es la muerte del amor en los corazones de quienes lo cometen" - Ruth Pakaluk.
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