¿Puede alguien reconocer a Dios sin haber escuchado nunca su nombre? El padre Federico Highton relata el impactante testimonio de una mujer de 80 años que, al ver una cruz por primera vez, pidió conocer la historia de ese Dios desconocido.

El sacerdote, fundador de la Orden de San Elías, ha dedicado su vida a llevar el Evangelio a lugares remotos, donde el nombre de Jesús aún no ha sido anunciado. De las montañas de Bután a rescatar esclavos en Pakistán, ha recorrido el mundo llevando la Palabra de Dios como misionero.

En una entrevista con las Obras Misionales Pontificias (OMP), el sacerdote explicó cómo suelen ser los primeros encuentros con comunidades que nunca han oído hablar de Cristo y compartió una experiencia vivida en Bután, una nación entre China e India, que refleja de manera especial la acción del Espíritu Santo.

Durante su misión, el padre Highton y un voluntario francés recorrieron aldeas vistiendo ropa tradicional local. Llevaban consigo una gran cruz, conseguida en España, y visitaban casa por casa para anunciar a Jesús.

En una de esas visitas, entraron en la vivienda de una mujer anciana, de aproximadamente 80 años. No hablaban el mismo idioma, por lo que un guía hacía de traductor.

“Entramos con la cruz gigante de Cristo crucificado y la señora dice de la nada: ‘cuéntenme la historia de ese Dios’”.

Apoyados en la iniciativa de la mujer, comenzaron a anunciarle la fe católica.

Sin embargo, la escena resulta sorprendente: la mujer nunca había escuchado el nombre de Jesús ni conocía la fe cristiana y, aun así, al ver la imagen de un hombre en la cruz, intuyó que se trataba de Dios. ¿Cómo es posible?

Para el padre Highton, la respuesta es clara: es el Espíritu Santo quien actúa primero en el alma, preparando el corazón incluso antes de cualquier anuncio explícito del Evangelio.

“Es que a menudo los comienzos son extraordinarios, porque el Espíritu Santo es el protagonista de la misión, uno solamente es un actor de reparto”, señaló.

Escucha la entrevista completa:

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