Párrocos con pistolas de agua: La crítica de un sacerdote

Pistolas de agua
Créditos: Twitter

La pandemia de COVID19 dejó como sello en las redes sociales las fotografías de varios sacerdotes bendiciendo con pistolas de agua. Pero, ¿es esto bueno para el sacerdocio y la vida sacramental?

Recientemente una usuaria de Twitter publicó una opinión en la red social que apoyaba estas prácticas y creía que debían ser conservadas.

Este es el tweet sobre los sacerdotes y pistolas de agua

La usuaria twitteó “Si solo pudiésemos conservar una cosa de esta pandemia, espero que sean sus sacerdotes con pistolas de agua“.

El comentario alcanzó 406.000 me gusta, 82.000 retweets y 2.200 comentarios. Sin embargo no todos estuvieron deacuerdo. Un sacerdote comentó un rotundo: “No

Se trata del sacerdote de la Orden de los Predicadores Thomas Petri, doctor en Teología Moral. Consultado por ChurchPOP en Español el párroco expresó:

“Ver fotos en las redes sociales de sacerdotes que usan juguetes como pistolas de agua para bendecir a las personas e incluso a los niños con agua bendita es contrario no solo al testimonio del sacerdocio sino también para la importancia de la vida sacramental.

La Iglesia ya tiene un instrumento sagrado para arrojar agua bendita a grupos y personas a distancia. Se llama aspergillum y los católicos están acostumbrados a ver a los sacerdotes usar uno cada vez que rocían una congregación con agua bendita.

Ciertamente, algunas de las fotos que han circulado en las redes sociales fueron puestas en escena y los participantes pensaron que eran divertidas, y tal vez algunas las encuentran divertidas y lindas.

Pero nunca debemos infantilizar o trivializar la liturgia y la vida sacramental de la Iglesia“.

¿Y qué actitud y comportamiento espera de los sacerdote en situaciones como esta?

Este es un momento difícil para todos. Los sacerdotes no están exentos de las presiones que tanta gente siente durante esta pandemia. Los sacerdotes también sienten las incertidumbres de estos días y cómo será el futuro.

Sin embargo, debido a nuestra vocación y ordenación, estamos llamados no solo a ministrar al pueblo de Dios sino también a continuar nuestras oraciones a Dios, siendo el sacrificio de la Misa la oración principal que ofrecemos.

De esa oración, entonces, esperamos poder hablar una palabra de fe y confianza en la providencia de Dios, incluso cuando tanto parece incierto y vacilante.

Una interesante reflexión. ¿Cuál es tu opinión? ¡Cuéntanos!

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