Muchas veces asistimos a Misa y aunque estamos conscientes de la dignidad de este acto sacrificial, seguimos mecánicamente lo que hace el sacerdote y los otros fieles.

Ya el estar allí todos juntos como pueblo honrando a Dios tiene un valor. Pero la Eucaristía es esencialmente la renovación del Sacrificio de la Cruz. Por ello, esta celebración merece toda nuestra atención y compromiso.

Toda Misa tiene cuatro finalidades: adorar a Dios, agadecerle los beneficios obtenidos de su mano ofreciendo a su propio Hijo, expiar nuestros pecados y suplicar Su ayuda.

Para vivir en plenitud estas cuatro realidades de la Santa Eucaristía, san Francisco de Sales nos comparte siete consejos de su Introducción a la vida devota.

Los sietes consejos de san Francisco de Sales para vivir más plenamente la Misa

Consejos para Misa durante el rito de entrada y la liturgia de la palabra

1. “Desde que llegas, hasta que el sacerdote ha subido al altar, haz la preparación juntamente con él, la cual consiste en ponerte en la presencia de Dios, en reconocer tu indignidad y en pedir perdón por tus pecados”.

2. Desde que el sacerdote sube al altar hasta el Evangelio, considera la venida y la vida de Nuestro Señor en este mundo, con una sencilla y general consideración.

3. Desde el Evangelio hasta después del Credo, considera la predicación de nuestro Salvador, promete querer vivir y morir en la fe y en la obediencia de su santa palabra y en la unión de la santa Iglesia Católica.

Consejos para Misa durante a liturgia de la eucaristía y los ritos finales

4. Desde el Credo hasta el Padre Nuestro, aplica tu corazón a los misterios de la muerte y pasión de nuestro Redentor, que están actual y esencialmente representados en este sacrificio, el cual, juntamente con el sacerdote y el pueblo, ofrecerás a Dios Padre, por su honor y por tu salvación.

5. Desde el Padre Nuestro hasta la comunión, esfuérzate en hacer brotar de tu corazón mil deseos, anhelando ardientemente por estar para siempre abrazado y unido a nuestro Salvador con un amor eterno.

6. Desde la comunión hasta el fin, da gracias a su divina Majestad por su pasión y por el amor que te manifiesta en este santo sacrificio, conjurándole por este, que siempre te sea propicio, lo mismo a ti que a tus padres, a tus amigos y a toda la Iglesia, y, humillándote con todo tu corazón recibe devotamente la bendición divina que Nuestro Señor te da por conducto del celebrante.

7. Pero, si, durante la Misa, quieres meditar los misterios que hayas escogido para considerar cada día, no será necesario que te distraigas en hacer actos particulares, sino que bastará que, al comienzo, dirijas tu intención a querer adorar a Dios y ofrecerle este sacrificio por el ejercicio de tu meditación u oración”.

Ahora ya tienes los consejos para una Misa más plena de San Francisco de Sales ¡Solo tienes que ponerlos en práctica y acercarte más a Jesús!

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