Este sería el dolor más grande que el Padre Pío le confesó al futuro San Juan Pablo II

Fuentes: Zkoty1953 / Wikipedia / (CC BY-SA 3.0) // Muschio Di Quercia / Wikipedia / (CC BY 3.0)

El Padre Pío fue uno de los pocos santos que Dios le permitió compartir el dolor que sufrió en su Pasión. Por esto, el sacerdote tenía envuelto las manos y el costado, donde tenía sus heridas. 

“La llaga más dolorosa”

Según informó Religión en Libertad, en el libro “L’autobiografia segreta”, del historiador y postulador de la causa de beatificación de Karol Wojtyla, Francesco Castelli, se narra una conversación importante entre Karol y San Pío.

Según el libro, el sacerdote Wjtyla visitó al Padre Pío en Pietrelcina. En una de sus conversaciones él le preguntó cuál es el dolor más fuerte que tenía, a lo que el otro sacerdote le respondió: el hombro.

San Bernardo de Claraval

Esto es sorprendente ya que, siglos antes, San Bernardo de Claraval  le preguntó exactamente lo mismo a Cristo en un momento de oración. A lo que recibió la siguiente respuesta:

“Tenía en mi hombro, mientras soporté Mi Cruz en el Camino de los Dolores, una herida grave que era más dolorosa que las demás, y que no es recordada por los hombres. Honra esta herida con tu devoción…”.

Con esto, San Pío de Pietrelcina habría compartido casi todas, si no todas, las heridas que Cristo recibió en su Pasión.

Fray Modestino de Pietrelcina 

Él fue hermano de comunidad del Padre Pío, solía atenderlo por sus heridas y dolores. Después de la muerte del santo, Modestino encontró rastros de heridas en la ropa del Padre Pío que revelaría heridas tanto en el costado como en el hombro.

Según Religión en Libertad, Fray Modestino indicó haber tenido una revelación una noche mientras dormía. Antes de dormir, oró y le pidió al Padre Pío alguna señal para confirmar que él solía tener una herida en el hombro.

A la una y cinco de la mañana sintió un terrible dolor en el hombro, como si un cuchillo penetraba su carne hasta el hueso. Al momento en que el dolor se detuvo escuchó una voz que decía: “¡Así he sufrido yo!”.     

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