Nació en el 340 en Tréveris, Italia. Llegó a ser Obispo de Milán y gracias a sus sermones San Agustín de Hipona logró resolver sus dudas sobre el maniqueísmo y convertirse al cristianismo. Murió en el año 387 en Milán, Italia.

Si bien es un santo muy famoso, hay ciertos datos que quizás no conocías de él:

Obispo ecuménico

Cuando San Ambrosio fue elegido obispo, Milán estaba dividida entre los arrianos y los católicos.

El arrianismo era una creencia cristiana no trinitaria. Afirmaba que Jesucristo fue creado por Dios Padre y está subordinado a él.

El obispo anterior a San Ambrosio era arrianista, y existía tensión entre los fieles de la ciudad.

San Ambrosio no tenía intención de ser obispo, sino mediador entre los arrianistas y los católicos. Hizo tan buen trabajo que un niño gritó en la muchedumbre: “¡Ambrosio obispo!”, y todos apoyaron la moción.

Fue elegido obispo antes de su bautismo

Estaba preparándose para recibir el bautismo cuando fue elegido Obispo. Solo era un catecúmeno pero por su teología, amabilidad e inteligencia, lo eligieron para el cargo.

Una semana antes de ser consagrado obispo, el 7 de diciembre del 374, fue bautizado. En ese momento dejó una gran parte de sus posesiones a su hermana y el resto lo donó a la Iglesia.

Se atrincheró en una iglesia con sus fieles

La emperatriz Justina, arrianista, quería otorgar la Basílica Porciana de Milán a los arrianos.

San Ambrosio se negó y se encerró con un grupo de fieles en la basílica, mientras que la emperatriz envió a su ejército a presionarlos para que salgan.

San Ambrosio y los fieles en respuesta empezaron a cantar. En honor a este episodio, según algunos historiadores, comenzaron los llamados cantos litúrgicos ambrosianos que no llegaron a ser tan famosos como los gregorianos.

Al final los cristianos vencieron resistiendo la presión militar y la emperatriz otorgó otro espacio para los arrianos.  

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