3 hechos históricos sobre la Resurrección que todo escéptico debería reconocer

James Emery, Flickr / ChurchPOP

El cristianismo no es una simple filosofía o moral; toda la fe cristiana depende ciertos asombrosos hechos históricos. Si ciertas cosas no hubiesen ocurrido, entonces toda la religión cristiana sería vana.

Una de las más importantes, sino la principal, es la Resurrección de Cristo. Esto lo confirma como Hijo de Dios y triunfador sobre el demonio y la muerte.

Aun así, hay personas que se preguntan si esto realmente ocurrió. Ante ellos, compartimos tres hechos históricos sobre este hecho que cualquier escéptico debería reconocer:

1) El cuerpo no está en ninguna parte

La manera más sencilla en el siglo primero (y también hoy) de probar que Jesús no había resucitado era mostrar su cadáver.

Después de morir el cuerpo de Cristo fue llevado a una tumba, una piedra gigante fue colocada a la entrada y unos guardias romanos se quedaron allí cuidando que nada raro pasara. A pesar de todo eso el cuerpo desapareció, y nunca fue encontrado.

2) Hubo cientos de testigos de su resurrección

Los cristianos no creen la resurrección de Jesús simplemente porque su cuerpo desapareció.

Jesús resucitado apareció ante muchas personas, y no estamos hablando solo del círculo más cercano de apóstoles, estamos hablando de cientos de personas (1 Corintios 15, 4-8).

3) Aquellos testigos estaban dispuestos a morir cruelmente porque estaban convencidos de lo que afirmaban

Algunos escépticos sostienen que los seguidores de Jesús en algún momento robaron su cadáver y luego mintieron afirmando que lo vieron resucitado.

Si ese fuera el caso, ¿por qué estuvieron dispuestos a renunciar a sus comunidades religiosas, sus familias, sus amigos, sus medios de subsistencia y, para muchos, a sus vidas de manera espantosa?¿Todo por una mentira?

La respuesta más lógica es, por supuesto, que ellos realmente vieron a Cristo resucitado. Ese convencimiento los llevó a estar dispuestos a abandonarlo todo por Él.

¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

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