Después de la Virgen María, San José ocupa el lugar más alto en la jerarquía de todos los santos.
Esto no solo se debe a sus virtudes y a su testimonio de fe y valentía, sino también a su papel esencial en la historia de la salvación.
Elegido por Dios para cuidar de Nuestra Señora como su esposo y criar a Jesús como su padre terrenal, San José vivió durante muchos años bajo el mismo techo que las dos personas más santas que han existido: Jesús, porque es Dios, y María, porque fue concebida sin Pecado Original.
Juntos, los tres vivieron momentos alegres y difíciles y compartieron muchos momentos “ordinarios”, como cualquier familia, pero vividos de manera sobrenatural.
Durante muchos siglos, la devoción a este gran santo permaneció relativamente discreta. Sin embargo, en las últimas décadas, numerosos Papas y santos han subrayado la importancia de acudir a San José como padre espiritual y de confiar en su poderosa intercesión.
Aquí tienes cinco frases de santos conocidos por su devoción a San José:
“Desde mi infancia, he rezado a San José para que me proteja. Mi devoción hacia él ha estado siempre entrelazada con mi amor por la Santísima Virgen. Cada día recitaba la oración: ‘Oh San José, padre y protector de las vírgenes’. Sentía que estaba bien cuidada y a salvo de cualquier peligro” (Santa Teresita de Lisieux).
“Quiere mucho a San José, quiérele con toda tu alma, porque es la persona que, con Jesús, más ha amado a Santa María y el que más ha tratado a Dios: el que más le ha amado, después de nuestra Madre.—Se merece tu cariño, y te conviene tratarle, porque es Maestro de vida interior, y puede mucho ante el Señor y ante la Madre de Dios” (San Josemaría Escrivá).
“San José me ha pedido que tenga hacia él una devoción continua. Él mismo me ha dicho que diga tres oraciones [Padre Nuestro, Ave María y Gloria] todos los días junto con el Memorare [a San José]. Me ha mirado con gran cordialidad y me ha presentado cuánto apoya esta obra y me ha prometido una ayuda muy especial y su protección. Recito las oraciones que me ha pedido todos los días y siento Su protección especial” (Santa Faustina).
“San José, con el amor y la generosidad con que guardó a Jesús, así también guardará tu alma, y como lo defendió de Herodes, así defenderá tu alma del Herodes más feroz: ¡el diablo! Todo el cariño que el Patriarca San José tiene por Jesús, lo tiene por ti y siempre te ayudará con su patrocinio. Él te librará de la persecución del malvado y orgulloso Herodes, y no permitirá que tu corazón se separe de Jesús. ¡Ite ad Ioseph! Acude a José con extrema confianza, porque yo, como Santa Teresa de Ávila, no recuerdo haberle pedido nada a san José sin haberlo obtenido de buena gana” (San Padre Pío).
“Querría yo persuadir a que todos fuesen muy devotos de este glorioso santo, por la experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios que no la vea más aprovechada en la virtud, porque aprovecha en gran manera las almas que a él se encomiendan” (Santa Teresa de Ávila).
Mientras nos preparamos para celebrar su fiesta el 19 de marzo, recemos juntos el Memorare a San José:
Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado.
Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente.
Amén.
