Si alguna vez has buscado una imagen de un santo de tu devoción o una foto de un Papa de hace 30 o 40 años, probablemente te hayas encontrado con la frustración de no hallar ninguna en buena calidad. Para quienes trabajan en comunicación católica, el desafío se convierte prácticamente en una tarea diaria.
Fue pensando en esto que el publicista y director de arte Rafael Barros creó “Santo Frame”, un sitio que reúne un acervo católico de imágenes restauradas para ayudar a parroquias, comunidades e influencers a producir contenido católico de alta calidad.
“Siempre ha sido un desafío encontrar fotos de santos en buena calidad. Así que hice una curaduría y restauré las fotos. Hoy hay tres opciones de resolución, para uso digital e impreso, dependiendo de la necesidad”, explica Rafael.
El acervo está compuesto por fotografías poco conocidas o imágenes populares que no se encuentran en buena resolución en internet. Rafael añade que la idea es “incluir otras fotos, vectores exclusivos, productos, quizás diseños abiertos. Todo un ecosistema pensado para quienes sirven a la Iglesia a través de la comunicación”.
El proceso de restauración se realiza de manera intencional y rigurosa.
“Cada imagen pasa por una investigación, selección de la mejor fuente, restauración, reconstrucción de detalles, tratamiento de luz, contraste y textura. Después reviso todo manualmente para garantizar que el resultado sea lo más fiel posible al registro original”.
Con la ayuda de la inteligencia artificial, optimiza el trabajo, sin dejar de lado su experiencia. “La tecnología acelera el proceso, pero la mirada humana sigue siendo lo más importante”, aclara.
Se trata de un trabajo delicado y difícil, ya que “existe una gran posibilidad de hacer una intervención que comprometa la fotografía original”. Por eso, Rafael cuenta que tiene “mucho cuidado para no arruinar el sentido original de la foto”.
Según explica, el proyecto “termina siendo también una forma de preservar la historia de los santos, acercarlos a los más jóvenes y facilitar, de alguna manera, la evangelización”.
Para el artista, su fotografía favorita de las que ha trabajado hasta ahora es una de San Carlo Acutis con la camiseta del equipo de fútbol italiano AC Milan, que lo llevó a realizar una bella reflexión sobre la santidad.
“Como gran aficionado al fútbol, fue increíble conocer esta foto. Un santo con una camiseta de fútbol; también sé que jugaba PlayStation. En fin, más cercano a mí que eso, imposible. Mientras restauraba la foto, pensaba: ‘Es posible. Mañana podría ser yo representado con un iPhone, con un kimono de jiu-jitsu… ¿Por qué no?’”.
Natural de Recife (Brasil), Rafael comenzó a trabajar en comunicación en 2012, después de graduarse en Publicidad, pero fue solo después de su experiencia con Dios cuando también comenzó a crear contenido como una forma de apostolado.
Criado como católico, pero sin practicar la fe, Rafael cuenta que “a medida que fui creciendo, me volví muy racional, no creía en la religión. Y pensaba que Dios era alguien muy distante, inaccesible”.
Entusiasta de los videojuegos, el publicista revela que su indiferencia hacia la religión llegó incluso a convertirse en desprecio:
“Recuerdo que había un juego en el que una de las misiones consistía en asesinar al Papa. Yo lo celebré, sintiéndome genial por derrotar a esa figura conservadora y arcaica. También estaba muy influenciado por el sistema educativo”.
Pero todo cambió en 2013, cuando participó en un evento de fin de semana y una adoración al Santísimo Sacramento cambió su vida.
“Recuerdo el día, la hora y el lugar exacto donde estaba. Una persona rezó por mí y allí me sentí profundamente amado por Dios”.
Él destaca que “fue como si se me cayeran las escamas de los ojos. Cada día aprendí a amar más a la Iglesia y al Papa”.
A partir de entonces, Rafael comenzó su camino en la fe católica y puso sus dones y creatividad al servicio de la evangelización.
Confiesa que “muchas veces he querido servir en la Iglesia en áreas totalmente diferentes de aquello a lo que me dedico profesionalmente. Y Dios siempre me ha llevado de vuelta, no porque Él me necesite, sino porque yo necesito este servicio, especialmente en un campo tan amplio como el digital”.
Para él, que actualmente es miembro de la Comunidad Católica Shalom, el apostolado debe estar sostenido por una vida de oración y una experiencia auténtica con Cristo para poder llegar a más personas.
“En este servicio he podido tocar la vida de personas heridas, que se han perdido a sí mismas y tienen sed de algo que ni siquiera saben qué es: una experiencia real, personal y concreta del amor de Dios. Y siento que mi servicio puede ser la puerta hacia esa experiencia”.
Además de Carlo Acutis, cuenta con las oraciones y la amistad de sus santos de devoción, San Pío de Pietrelcina y San Luis Martín, en la misión de amar a Dios y ayudar a que cada día sea más conocido.
