En el camino para la felicidad, no son pocos los jóvenes que, aún sintiendo que están haciendo las cosas bien, tienen un  vacío por dentro. El profesor de psicología positiva de Harvard, Arthur Brooks, advierte que actualmente se confunde la felicidad con solo un sentimiento bonito.

En su ponencia magistral en el colegio Bennedict propuso una guía clara para hacer un buen diagnóstico y plantear una hoja de ruta para la felicidad.

Veamos los tres "macronutrientes" fundamentales y cuatro "cuentas bancarias" importantes para ese diagnóstico de vida y un camino claro para la felicidad.

1) Los "macronutrientes"

a) Disfrute

Es diferente al placer. No se trata de "satanizarlo", pero actualmente el placer se convirtió en una búsqueda egocéntrica de sentirse bien a toda costa. Hablar de disfrute es mejor porque son experiencias que involucran a otras personas y son mucho más que un estímulo rápido, pasajero y superficial.

b) Satisfacción

Se alcanza cuando nos sentimos contentos porque hemos luchado por superar dificultades. Por eso no es fácil e implica siempre un esfuerzo. Vivimos una cultura del mínimo esfuerzo, en la que todo está al alcance de un botón.

c) Sentido

Este punto es fundamental, porque la juventud suele estar pegada a las pantallas sin espacio y tiempo interior para hacerse preguntas fundamentales de la vida. Son interrogantes decisivas, capaces de dar verdadero significado a la existencia: ¿Por qué existo?, ¿por cuál razón estoy dispuesto a entregar la vida? De los tres elementos, este es el más importante, porque puedes sobrevivir con poco disfrute o satisfacción, pero si no tienes sentido no "llegas muy lejos".

2) Las 4 "cuentas bancarias" que aseguran tu "plan de jubilación" para la felicidad

No se trata de hacerlo con un objetivo narcisista, sino al revés. ¿Cómo puedo colaborar para evangelizar a través de la fe a mi familia, amigos y el trabajo dónde me desarrollo?

a) Fe

El profesor Arthur Brooks – quién es católico – subraya que la fe no puede vivirse sólo cuando nos sentimos con ganas,  sino que exige poner medios concretos para vivir como cristianos y, Dios mediante, sentirse feliz. Si ponemos al menos diez minutos al día de oración, vivimos los sacramentos regularmente y bajamos el "ruido" de las pantallas para escuchar esas "grandes preguntas" que hablábamos vamos a recuperar el sentido de la vida, salir del egocentrismo y escuchar la voz de Dios.

b) Familia

Después de Dios, la familia es lo más importante que tenemos en la vida. Por eso, merece ser priorizada y nunca romperla por cuestiones ideológicas. No vale la pena vivir "en guerra" con la propia familia. Tenemos que conversar sobre cosas que importan, sin un celular cerca que distraiga y buscando siempre la paz en vez de discusiones que quiero ganar.

c) Amistades

Se trata de cultivar amistades verdaderas, no los miles de "amigos de Facebook". Para Arthur Brooks, los amigos reales son los "inútiles". Es decir, aquellos con quiénes te juntas por quiénes son y no por lo que te pueden proporcionar. Aquellos con quiénes no necesitas máscaras, hablas sin vergüenza y puedes compartir con alegría tus victorias y batallas cotidianas.

d) Trabajo

Para Brooks no es apenas un empleo. Es decir, un medio para recibir un cheque a fin de mes. Ni tampoco se refiere solamente a una ocupación empresarial, sino los estudios, responsabilidades en la casa, apostolado en la parroquia. Depende de tu edad y responsabilidades. Todo eso tiene sentido cuándo genera un valor para tu vida y lo haces siempre en vistas al servicio de los demás.

Conclusión

Si entendemos la felicidad de esta manera, entonces se convierte en un estilo de vida para amar mejor al prójimo. No es un capricho egoísta, sino un esfuerzo real por ayudar a las personas con quiénes vives y lo necesitan. Me recuerda mucho a la parábola del Buen Samaritano (cfr. Lucas 10, 25-37).

Para terminar con una frase: nadie está obligado a "sentirse feliz", pero puede construir su felicidad cultivando buenos "nutrientes" y haciendo "depósitos" diarios que pueden marcar la vida de los demás.

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