¡La limosna beneficia al alma!
Veamos este tercer pilar de la Cuaresma y un llamado fundamental en nuestra vida como católicos.
¿Qué es la limosna?
La raíz de la palabra “limosna” proviene de antiguas palabras del latín y del griego que significan “misericordia”. La raíz de la palabra “caridad” proviene del latín caritas, que significa amor.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, “la limosna hecha a los pobres es un testimonio de caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios” (2462).
“El llamado fundamental de los cristianos a la caridad es un tema frecuente en los Evangelios. Durante la Cuaresma, se nos invita a enfocarnos más intensamente en la ‘limosna’, lo que significa donar dinero o bienes a los pobres y realizar otros actos de caridad”, explica la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).
La limosna nos ayuda a practicar el desapego de las cosas terrenales. No se limita a dar bienes materiales; más bien, es el don de uno mismo al otro.
Ejemplos de limosna
- Donar dinero a una obra de caridad de tu preferencia.
- Ofrecer tu tiempo en un banco de alimentos o comedor social.
- Dar tu tiempo, talento o recursos a un centro de apoyo a embarazadas.
- Ofrecer ayuda gratuita, como cuidar niños o asistir a miembros de tu comunidad.
- Estar plenamente presente con tu familia, amigos o hijos.
- Realizar obras de misericordia espirituales o corporales.
La práctica de la limosna está profundamente arraigada en la Sagrada Escritura (tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento):
“El agua apaga el fuego llameante, la limosna perdona los pecados” (Eclo 3,30).
“Quien se apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa” (Prov 19,17).
“Con largueza da a los pobres; su justicia por siempre permanece” (Sal 112,5-9).
“A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda” (Mt 5,42).
“La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado” (Tob 12,9).
“Repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía.” (Is 58,10).
“Todo cuanto tienes véndelo y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos” (Lc 18,22).
“Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1 Jn 3,17).
Lo que dicen los santos sobre la limosna
“No hay práctica más provechosa como compañera del ayuno santo y espiritual que la limosna. Bajo el único nombre de misericordia, esta abarca muchas excelentes obras de devoción, de modo que las buenas intenciones de los fieles pueden tener el mismo valor, aun cuando sus recursos no lo tengan” — San León Magno
“La limosna, que no ha de reducirse a un ofrecimiento esporádico de dinero, consiste en tomar una actitud que nos lleve a compartir y acoger. Basta ‘abrir los ojos’ para ver a tantos hermanos que sufren, material y espiritualmente, a nuestro alrededor. Por tanto, la Cuaresma es una fuerte invitación a la solidaridad” — San Juan Pablo II
“Los actos de caridad que no haces, son injusticias que cometes” — San Basilio el Grande
“Demos limosna, ésta lava las almas de la inmundicia del pecado. En efecto, los hombres pierden todo lo que dejan en este mundo; tan sólo se llevan consigo el premio de su caridad y las limosnas que practicaron, por las cuales recibirán del Señor la recompensa y una digna remuneración” — San Francisco de Asís
“Cuando puedan hacer el bien, no lo posterguen, pues la limosna libera de la muerte” — San Policarpo
“Toquemos a los moribundos, a los pobres, a los solos y a los no deseados según las gracias que hemos recibido, y no tengamos vergüenza ni tardemos en realizar el trabajo humilde” — Santa Teresa de Calcuta
“La limosna, por encima de todo, requiere dinero; pero incluso esto brilla con mayor esplendor cuando se da desde nuestra pobreza. La viuda que ofreció dos monedas era más pobre que cualquier otra persona, pero superó a todos” — San Juan Crisóstomo
“Dale tú lo que puedas dar: no está el mérito en lo poco ni en lo mucho, sino en la voluntad con que lo des” — San Josemaría Escrivá
“Los pecados son purificados por la limosna y los actos de fe” — San Clemente de Alejandría
Al considerar cómo incorporar la limosna en la Cuaresma, hazte estas tres preguntas:
- ¿Cómo puedo usar mi tiempo para servir a los demás en esta Cuaresma?
- ¿Cómo puedo usar mis talentos para servir a los demás en esta Cuaresma?
- ¿Cómo puedo usar mis bienes para servir a los demás en esta Cuaresma?
