El Padre Fabián Pintos compartió un conmovedor testimonio tras encontrar a un bebé en la puerta de su casa. Lejos de juzgar, ofreció una profunda reflexión que invita a mirar con compasión y evitar el juicio.

El párroco de la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Villa Berthet (Argentina), publicó el 21 de marzo un video en su cuenta de Facebook en el que relató cómo, esa misma mañana, encontró a un pequeño en la puerta de su casa.

El sacerdote explicó que se encontraba realizando una de sus tareas habituales de los sábados, preparar las homilías de la semana, cuando escuchó que llamaban a su puerta. Ese momento inesperado cambiaría el rumbo de su día.

“Escuché golpear la puerta, me encuentro un bebé ahí, en la puerta de mi casa, envuelto en una toallita, y se me ablandó el alma”. 

El sacerdote señaló que se enamoró “a primera vista del bebé” y, en medio de la sorpresa, decidió llamar a una doctora de confianza, quien acudió rápidamente junto a un enfermero para brindarle la atención necesaria.

Antes de que la ambulancia trasladara al pequeño al hospital, pidió que lo llamaran “Juan Francisco” mientras no tuviera un nombre oficial. “Puedo decir que tengo un hijito del corazón”, señaló.

Asimismo, confirmó que el bebé se encuentra sano y recibiendo los cuidados necesarios.

Un llamado urgente a no juzgar

El Padre Pintos aseguró que, para él, fue un gesto hermoso que en medio de la angustia, el miedo y dolor, una persona haya confiando en él para cuidar a su hijo.

“Seguramente esta persona sabía que yo lo iba a cuidar bien o que le iba a dar las atenciones necesarias, y seguramente esta persona también confiaba en que, si vuelve, nadie la señalará”.

El sacerdote destacó que su hogar es un lugar seguro, no por medidas materiales, sino por la presencia de Dios.

“En esta casa segura, alguien confió en que el sacerdote podía cuidar, al menos, o atender o servirse —valga la redundancia— de los servicios públicos para poder acompañar a este bebito, al menos en sus primeros momentos”.

También lamentó que muchas personas aprovechen el anonimato en redes sociales para juzgar con dureza a la madre del bebé.

“No me gustan esas cosas. No quisiera yo que un católico esté juzgando con el cuento de que ‘yo opino’, pero usted está juzgando. Y no sé si está abandonado el bebé, porque tampoco lo tiró; lo dejó en un lugar seguro, dentro de la mentalidad de una persona angustiada. Esta puerta de la casa sacerdotal era un lugar seguro y a mí me llena de orgullo, me llena de orgullo que elijan la casa de Dios”. 

El sacerdote también invitó a una revisión personal, señalando que muchas veces se juzga desde la distancia sin reconocer las propias heridas.

Confiar en Dios y responder con oración

Finalmente, pidió confiar en la acción de Dios incluso en medio de situaciones difíciles y recordó que el Señor “escribe derecho en renglones torcidos y todo mal que ocurre es para un bien más grande”.

“No estoy justificando a la persona ni me interesa, simplemente no me quiero poner del lado de los que acusan sin conocer detenidamente, y ni aun así, la vida de las personas”. 

El sacerdote animó a reemplazar el juicio por la oración: rezar por el pequeño para que crezca en un hogar lleno de amor, por su propia paz tras lo vivido y por la madre, para que pueda sanar y reencontrarse con su hijo.

Qué se sabe sobre la madre del bebé

Según medios locales, la madre del bebé, de 33 años, se presentó posteriormente en el hospital. Las investigaciones indican que habría dado a luz sola en un hotel de la localidad, sin que su familia supiera que estaba embarazada.

La abuela del niño, quien había denunciado la desaparición de su hija, asumió el cuidado del bebé mientras continúan las investigaciones.

Oremos por el pequeño Juan Francisco y por todas las madres que atraviesan situaciones difíciles.

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