¿Sabías que uno de los santos más famosos del siglo XIX soñó con una gran batalla por la Iglesia y vio, con símbolos muy vivos, las dos anclas que la mantendrían a salvo?
San Juan Bosco, fundador de los salesianos y querido apóstol de la juventud, fue conocido no solo por su incansable trabajo con los jóvenes, sino también por sus sueños proféticos. No eran sueños comunes: con frecuencia transmitían profundas verdades espirituales y advertencias que inspiraron tanto a sus seguidores como a generaciones de católicos posteriores.
El sueño de las dos columnas
Quizá el más famoso de los sueños de Don Bosco tuvo lugar en 1862. En él vio una inmensa flota de barcos librando una guerra contra la gran nave del Santo Padre, símbolo de la Iglesia zarandeada por un mar violento. Barcos enemigos la rodeaban y la atacaban con cañones, libros y blasfemias.
En medio de aquel caos, dos enormes columnas se alzaban entre las olas. En la cima de una había una gran estatua de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos. En la otra se encontraba una gran Hostia que representaba la Eucaristía. El Papa, en el sueño, guiaba la nave de la Iglesia entre estas dos columnas y la amarraba firmemente a ellas, mientras la tormenta se apaciguaba y la paz regresaba.
Su significado hoy
Don Bosco explicó que el sueño revelaba una verdad espiritual: cuando la Iglesia se mantiene firmemente unida a la Eucaristía y a la devoción a la Virgen, superará cualquier prueba.
Más de 150 años después, esta imagen sigue resonando. En un mundo lleno de confusión, conflictos y tormentas espirituales, el mensaje permanece claro: nuestras defensas más fuertes son Jesús realmente presente en la Eucaristía y María, nuestra Madre y protectora.
Es una visión de esperanza que nos recuerda que, por más fuertes que sean las olas, la Iglesia nunca se hundirá si permanece anclada en Cristo y en su Madre.
“Sólo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto”, dijo una vez Don Bosco, “la devoción al Santísimo Sacramento y la devoción a María Auxiliadora de los Cristianos.”
