La hermana Adriana Emilia Guerrero o @hermana.adri, como se le conoce en las redes sociales, es religiosa de la Congregación de las Hermanas Siervas de Jesús y ha encontrado en las redes sociales un nuevo espacio para evangelizar y compartir la belleza de la vida consagrada.
Con sencillez, alegría y profundidad espiritual, esta joven religiosa venezolana, miembro de la congregación fundada por Santa María Carmen Rendiles, primera santa de Venezuela, acompaña a miles de personas que descubren, a través de sus publicaciones, que Dios sigue llamando corazones también en el continente digital.
"Dios no improvisa".
Esa es una de las frases que más repite cuando habla de la vocación, de la vida y de la misión que hoy realiza también a través de internet. Y al escuchar su historia, queda claro que cada paso de su camino ha estado marcado por la providencia y el amor de Dios.
Creció en una familia católica practicante, rodeada del cariño de sus padres y abuelos, quienes le enseñaron con el ejemplo a amar a Dios y a la Iglesia. Recuerda su infancia con ternura y gratitud, especialmente por una enseñanza que marcaría profundamente su vida: vivir la libertad con responsabilidad, orientada siempre al bien y al amor.
Aunque durante años llevó una vida "normal", tenía novio, estudiaba Derecho y disfrutaba mucho de su familia, en el fondo experimentaba un vacío que nada lograba llenar completamente. Sin embargo, cada vez que servía al Señor encontraba una alegría distinta.
"Entendí que Dios no quería solo un momento de mi tiempo, sino toda mi vida", comparte.
También recuerda una experiencia mariana muy especial que le ayudó a comprender el plan que el Señor tenía para ella y a responder con generosidad a su llamado.
Hoy, como religiosa, asegura que la oración es el centro de todo.
La adoración Eucarística ocupa un lugar fundamental en su vida y es allí donde encuentra fuerza, paz y sentido, especialmente en medio del cansancio o las dificultades.
"Sin oración no seremos nada", repite, recordando las palabras de Santa María Carmen Rendiles.
En los últimos años, la Hermana Adriana también descubrió un nuevo espacio de misión: las redes sociales. Inspirada por el llamado del Papa Francisco a evangelizar el "continente digital", comenzó a compartir contenido sencillo sobre la belleza de la vida consagrada. Lo que inició como una respuesta humilde durante la pandemia se convirtió en un apostolado que hoy toca miles de corazones.
"Detrás de cada pantalla hay personas que buscan esperanza, consuelo y a Dios", afirma.
Por eso, siente que su misión en internet es recordarles a los jóvenes que nadie es producto de la casualidad, que todos hemos sido creados con un propósito y que solo en Dios encontramos la verdadera felicidad.
A quienes sienten inquietud vocacional, pero tienen miedo de responder, les deja un mensaje lleno de esperanza:
"El miedo nunca viene de Dios. Seguir a Jesús cambia la vida por completo, pero siempre para mejor".
