La falta de Misa en su comunidad en Haití, lejos de debilitar su fe, encendió en él una respuesta generosa. Así nació la vocación del Padre Hugues Paul, que sintió el llamado a servir en medio de la pobreza, la inseguridad y las heridas que aún permanecen tras el terremoto de 2010.

En una entrevista a la Fundación CARF, el Padre Hugues indicó que durante su infancia su comunidad vivía una situación compleja: podían pasar meses sin celebrar la Eucaristía. Esta experiencia marcó profundamente su camino vocacional.

En su capilla, una iglesia dependiente de una parroquia, eran los propios fieles quienes mantenían viva la fe mediante celebraciones de la Palabra, ante la ausencia de sacerdotes que pudieran celebrar la Misa.

“Normalmente hay un agente pastoral, a quien llamamos director de la capilla, encargado de presidir celebraciones de la Palabra en ausencia de los sacerdotes”, señala.

Fue en medio de esa realidad donde surgió su vocación.

“Fue en este contexto donde sentí la llamada de Dios a echar una mano en su viña, para ayudar a su pueblo a encontrarlo y a vivir la fe de una manera más profunda donde la Eucaristía fuese el centro”.

Ordenado sacerdote el 26 de junio de 2021, el Padre Hugues Paul, hoy de 39 años, proviene de una familia numerosa. En su hogar recibió una sólida formación católica, aunque su educación escolar se desarrolló en instituciones de otras confesiones cristianas. Desde joven participó activamente en la vida de su comunidad, especialmente en grupos parroquiales y en el coro, experiencias que fortalecieron su vocación.

“Viví una adolescencia muy alegre y activa, participando en grupos y en el coro de la capilla, hasta que finalmente ingresé en el seminario”.

Actualmente, continúa su formación en España, donde cursa una licenciatura en Teología Bíblica en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, en Pamplona. Llegó en junio de 2024 gracias al apoyo de la Fundación CARF y otras instituciones que promueven la formación de sacerdotes de todo el mundo.

Una preocupación constante por Haití

La Fundación CARF indica que actualmente Haití cuenta con 800 a 900 sacerdotes, tantos que pueden ir a otros países en misión. Sin embargo, la isla atraviesa ahora una crisis marcada por la violencia y la inseguridad, una situación que el Padre Hugues sigue con preocupación, incluso desde la distancia.

“La vida se ha vuelto muy difícil, sobre todo a causa de la inseguridad que afecta a casi todo el territorio, especialmente a la capital”, explica.

A pesar de este panorama, subraya que la fe permanece viva en el pueblo haitiano.

“A pesar de ello, el pueblo sigue creyendo: muchas personas asumen riesgos para encontrar un lugar donde vivir su fe y participar en las celebraciones”.

En la diócesis de Jacmel, a la que pertenece, las consecuencias del terremoto de 2010 aún son visibles. A más de 15 años, muchas iglesias y estructuras eclesiales siguen en proceso de reconstrucción, una labor que avanza lentamente debido a la falta de recursos.

Aun así, la Iglesia continúa siendo un pilar fundamental para la población. Más del 60 % de los haitianos son católicos y el apoyo de la Iglesia universal ha sido clave en los momentos más difíciles.

“Hemos recibido un gran apoyo de la Iglesia universal, especialmente a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada”.
Hugues Paul, junto a un grupo de sacerdotes en Bidasoa. Cortesía de la Fundación CARF.

La mirada de la fe en Europa

Su experiencia en Europa también le ha permitido reflexionar sobre otras realidades. En España, le ha impresionado la belleza de las iglesias, pero le preocupa la escasa presencia de jóvenes en las celebraciones. A su juicio, la sociedad atraviesa un proceso de secularización que plantea nuevos desafíos para la evangelización.

Frente a ello, el Padre Hugues Paul cree que el testimonio es fundamental.

“Ser cercano, empático y coherente con su fe; buen comunicador, abierto al diálogo, sensible a los problemas sociales, con una vida espiritual sólida y capaz de acompañar sin juzgar”.

Asimismo, subraya claves concretas para acercar la fe a las nuevas generaciones:

“Para evangelizar a los jóvenes y a quienes están alejados de Dios, considero fundamental escucharlos con respeto, dar testimonio con la propia vida, utilizar un lenguaje actual y los medios digitales; crear espacios de acogida y mostrar que la fe responde a las preguntas reales del mundo de hoy”.

La historia del Padre Hugues Paul es un recordatorio poderoso: incluso en los lugares donde la Eucaristía escasea, la fe puede florecer con fuerza. Y, muchas veces, es precisamente en esa espera donde nacen vocaciones dispuestas a servir y llevar a Cristo a los demás.

Conoce aquí cómo puedes apoyar la formación de sacerdotes como el Padre Hugues Paul a través de la Fundación CARF.

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