San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, es un protector e intercesor muy poderoso.
Muchos santos y devotos de San José dan testimonio del gran poder de su intercesión en sus vidas.
Santa Teresa de Ávila, mística y Doctora de la Iglesia, tuvo una gran devoción a San José y solía dar testimonio de su poderosa intercesión y protección.
“De todas las personas que he conocido con verdadera devoción y especial veneración a San José, no he visto a ninguna que no haya avanzado en la virtud; él ayuda a quienes se encomiendan a él a progresar de verdad”, dijo Santa Teresa.
“Creo que ya hace algunos años que el día de su fiesta le pido una cosa y siempre la veo cumplida; si la petición va algo torcida, él la endereza para más bien mío”.
Existen muchas oraciones poderosas a San José. Una en particular se ha transmitido a lo largo de los siglos como un medio de protección contra los enemigos, la muerte repentina, el ahogamiento, el veneno y otros peligros.
Según el libro de oraciones Pieta, la oración de protección a San José “fue hallada en el año 50 de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.
La tradición señala que:
“En 1505, el Papa la envió al emperador Carlos cuando se dirigía a la batalla. Quien lea esta oración, la escuche o la lleve consigo, no morirá de muerte repentina ni se ahogará; el veneno no tendrá efecto en él; no caerá en manos del enemigo, ni será consumido por el fuego, ni vencido en combate. Rara vez se ha sabido que falle”.
También se reza tradicionalmente como una novena de nueve días.
La oración recibió el imprimatur del obispo Hugh C. Boyle, de la diócesis de Pittsburgh (Estados Unidos), en 1950.
Oración a San José por la protección
Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi!
Amén.
