En los últimos días de su vida, Sor Virtudes dejó un testimonio que ha tocado el corazón de miles de personas, una reflexión llena de fe sobre el momento más importante para todo creyente, el encuentro definitivo con el Padre.
El fotógrafo documental David Naval compartió un emotivo video en homenaje a Sor Virtudes, religiosa dominica de clausura del monasterio de Santo Domingo de Caleruega, quien partió a la Casa del Padre el 23 de febrero de 2026, a los 88 años, tras 69 años de vida consagrada como monja de la Orden de Predicadores.
Según explicó Naval, la grabación forma parte de un proyecto documental aún en proceso sobre la vida consagrada, y decidió publicar este fragmento como un gesto de despedida y gratitud hacia una mujer “que tanto tenía que enseñar sobre la vida”.
En el video, Sor Virtudes -que ingresó al convento de clausura a los 19 años de edad- habla con serenidad y ternura sobre su vocación y su anhelo del cielo:
“Yo me hago religiosa no para santificarme yo solamente, sino para todo el mundo, para ayudar al mundo a que no sé, a que busquen a Dios, a que encuentren a Dios, a que le amen. No sé si he conseguido algo o no, pero yo lo hice.
Y esa ha sido mi experiencia de toda la vida, cuando me han venido cosas duras, digo: Tú estás conmigo. Tú eres mi Dios, tú eres mi confidente, tú eres lo más grande que hay. Tú eres el que me va a recibir al final de la vida. No va a ser un hombre ni una mujer, Él me va a recibir en sus brazos y me va a abrazar. Me va a amar. Añoro ese día…”
La vida de Sor Virtudes fue una entrega constante para conducir a otros hacia el Señor. Su larga fidelidad, casi siete décadas de vida consagrada, deja un testimonio de fe, confianza y esperanza que continúa tocando corazones incluso después de su partida.
David Naval resumió en su publicación el sentimiento de quienes pudieron conocerla:
“Haber podido compartir un poco de mi tiempo con personas que tanto tienen que enseñar de la vida es un verdadero lujo. Gracias por tanto, Virtudes; me quedo con tu sonrisa y ese último abrazo”.
Rezamos por el eterno descanso de Sor Virtudes y que su ejemplo de fe, alegría y entrega total a Cristo nos inspire a anhelar ese abrazo de Dios al final de nuestras propias vidas.
