Natalia había perdido a Negrito, el perrito de sus hijos, y estaba desesperada por encontrarlo. Lo que no imaginaba era que, en medio de su búsqueda, un encuentro inesperado le daría una sorpresa que cambiaría su manera de ver a Dios.
El Padre Juan Andrés Verde, sacerdote uruguayo conocido cariñosamente como el “Gordo”, compartió esta historia en sus redes sociales para recordar que, a veces, aquello que parece una simple casualidad puede convertirse en una oportunidad para reconocer cómo Dios actúa en nuestras vidas.
Un perrito perdido
El Padre Verde contó que Natalia le escribió desesperada una Navidad, después de que Negrito, el cachorro de la familia, se perdiera.
“Empapelaron la ciudad entera con su foto, pero nada. Sus hijos tenían un solo pedido para los Reyes Magos: el Negrito”, relató.
Una mañana, Natalia recibió una llamada del destacamento de bomberos. Creyendo que finalmente había encontrado a su mascota, tomó su moto y salió rápidamente hacia el lugar. Sin embargo, al llegar, descubrió que no se trataba de Negrito.
“Pegó la vuelta con una tristeza bárbara, pensando: ‘¿Qué le voy a decir a mis hijos?’”, recordó el sacerdote.
Un encuentro inesperado
Mientras regresaba a casa, Natalia se cruzó con una mujer mayor que llevaba varias bolsas de la feria. La señora le hizo señas para pedirle ayuda, pero Natalia siguió de largo. A los pocos metros, recapacitó. Decidió regresar, ayudar a la mujer con sus bolsas y llevarla hasta su casa.
“La mujer, sin palabras, decía: ‘Gracias, mi hija, gracias. No se imagina lo que era este peso para mí. Que Dios se lo pague con lo que más necesita’. Y Natalia le dijo: ‘Mire, yo no creo en Dios, pero estoy deseando que aparezca el Negrito. El cachorro de mis hijos es uno más en la familia’”.
Entonces, la mujer le contó que, unos días antes, un perrito había llegado a su casa. Cuando Natalia abrió la puerta y salió al jardín, encontró allí a Negrito. ¡Era el cachorro que llevaba tanto tiempo buscando!
“Natalia encontró aquello que tanto buscaba solo cuando fue capaz de trascender su dolor”, señaló el sacerdote.
La misteriosa fecundidad del bien
A partir de esta historia, el Padre Verde recordó una enseñanza del Papa Francisco sobre la “misteriosa fecundidad del bien”: nuestras buenas acciones pueden dar frutos que no siempre vemos venir ni podemos anticipar.
“Quizás venimos malheridos, pero nunca subestimes el bien que podés hacer. El Papa Francisco hablaba de la misteriosa fecundidad del bien. En criollo, todo lo bueno que hacés, tarde o temprano, da sus frutos y te vuelve, aunque no siempre lo imaginamos cómo. Acordate: Dios no se deja ganar en generosidad”.
El Padre Verde concluyó su publicación con una reflexión sobre esas experiencias que nos llevan a mirar nuestra vida de otra manera:
“Hay casualidades que, con el tiempo, dejan de parecernos casualidades… Historias que nos sorprenden, nos conmueven y nos hacen descubrir que quizás Dios estaba mucho más cerca de lo que imaginábamos. Y creo que más de uno tenemos nuestra propia historia que lo confirma”.
