Lourdes es uno de los santuarios marianos más importantes del mundo. Miles de peregrinos acuden cada año para buscar la sanación y el amor de nuestra Madre, la Inmaculada Concepción, quién se apareció a Santa Bernardita el 11 de febrero de 1858. A lo largo del tiempo, el cine ha abordado este acontecimiento desde diversas miradas, que nos permiten acercarnos a este misterio.

Cercanos a la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, te compartimos estas cinco películas que pueden acompañarte en tu camino para conocer más sobre la Virgen María, fortalecer tu fe y abrir el corazón a los milagros.

La canción de Bernadette (1943)

Un clásico del cine espiritual. Narra con delicadeza la vida de Bernardita Soubirous y las apariciones marianas. Es una película llena de inocencia y confianza, recordándonos que Dios suele hablar a través de los sencillos.

Bernadette (1988)

En esta producción se profundiza en la humanidad de la joven vidente: sus dudas, su sufrimiento y su fidelidad. En ella podemos contemplar cómo la fe crece en medio de la incomprensión.

Mi nombre es Bernadette (2011)

Presenta una mirada más íntima y cercana de Bernardita como una muchacha real, frágil y valiente. La película invita a descubrir la santidad en lo cotidiano.

La puedes ver en Prime video y en Apple TV.

Lourdes (2019)

Este documental sobre la gruta de Lourdes, tocada por decenas de millones de personas que dejan en ella la huella de sus sueños, de sus esperanzas y de sus penas, nos muestra a Lourdes como un lugar de interés humano en el que acontecen historias conmovedoras y llenas de fe.

Puedes encontrarla en la página de Bosco Films.

Bernardette de Lourdes (2023)

Grabación del exitoso musical homónimo francés que se presentó en las salas de cines durante el 2025 y que se encuentra de gira en Estados Unidos.

“Contemplando a la santísima Virgen María, digamos con Bernardita:  "Mi buena Madre, ten misericordia de mí; me entrego totalmente a ti, para que me des a tu Hijo querido, al que quiero amar con todo mi corazón. Mi buena Madre, dame un corazón que arda completamente por Jesús" (San Juan Pablo II).
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