Día de Todos los Santos: la oración para recibir la ayuda de nuestros amigos en el cielo

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Todos los santos

La solemnidad de Todos los Santos se originó en el siglo IV, cuando la cantidad de los mártires de la Iglesia fue tan grande que no alcanzaban los días del año para celebrar a cada uno. Por eso, se optó por hacer una celebración que los reuniera a todos un día del año.

Cada solemnidad es un ocasión para comprometernos en nuestro propio camino de santidad amando a Dios por sobre todas las cosas. Los santos nos invitan a seguirlos con su ejemplo y están siempre dispuestos amorosamente a interceder por nosotros,

Pídele a Todos los Santos que en este día en que los recordamos intercedan con su oraciones por ti o quienes más lo necesitan.

Letanía de Todos los Santos

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos amablemente.

Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes,
San Miguel,
San Gabriel,
San Rafael,

Todos los santos ángeles y arcángeles,
Todos los santos órdenes de los espíritus benditos,

San Juan Bautista, San José,
Todos los santos patriarcas y profetas,
San Pedro,
San Pablo,
San Andrés,
Santiago,
San Juan,
Santo Tomás,
Santiago,
San Felipe,
San Bartolomé,
San Mateo,
San Simón,
San Tadeo,
San Matías,
San Bernabé,
San Lucas,
San Marcos,

Todos los santos apóstoles y evangelistas,
todos los santos discípulos del Señor,
todos los santos inocentes,

San Esteban,
San Lorenzo,
San Vicente,
los santos Fabián y Sebastián,
los santos Juan y Pablo,
los santos Cosmos y Damián,
los santos Gervasio y Protase,
todos santos mártires,
San Silvestre,
San Gregorio,
San Ambrosio,
San Agustín,
San Jerónimo,
San Martín,
San Nicolás,

Todos los santos obispos y confesores,
Todos los santos doctores,

San Antonio,
San Benito,
San Bernardo,
Santo Domingo,
San Francisco,

Todos los santos sacerdotes y levitas,
todos los santos monjes y ermitaños,

Santa María Magdalena,
Santa Águeda,
Santa Lucía,
Santa Inés,
Santa Cecilia,
Santa Catalina,
Santa Anastasia,
Santa Clara,

Todas las santas vírgenes y viudas,
rueguen por nosotros.
Todos vosotros, hombres y mujeres santos, santos de Dios,
intercedan por nosotros.

Ten piedad, perdónanos, Señor.
Ten misericordia de nosotros, escúchanos, Señor.

De todo mal, líbranos Señor.
De todo pecado, de tu ira,
de la muerte repentina y sin ayuda,
de las trampas del diablo,
de la ira y del odio y de toda mala voluntad,
del espíritu de fornicación,
del azote del terremoto, de la plaga,
del hambre, y la guerra,
del relámpago y la tempestad,
de la muerte eterna,

Por misterio de tu santa Encarnación,
Por tu venida,
Por tu nacimiento,
Por tu bautismo y
Por tu santo ayuno,
Por la institución del Santísimo Sacramento,
Por tu cruz y Por tu pasión,
Por tu muerte y sepultura,
por tu santa resurrección,
Por tu admirable ascensión,
por la venida del Espíritu Santo Paráclito,
en el día del juicio, líbranos Señor.

Nosotros los pecadores,
te suplicamos, escúchanos.
Perdónanos,
Tú que perdonas,
que nos llevas a la verdadera penitencia,
que te dignas gobernar y preservar tu santa Iglesia,
que te dignas preservar nuestro prelado apostólico
y todos los órdenes de la iglesia en santa religión,
que te dignas humillar a los enemigos de la santa Iglesia,
que te dignas dar paz y verdadera concordia
a los reyes y príncipes cristianos,
que te atreves a traer de vuelta a la unidad de la Iglesia
a todos los que se han descarriado,
y lleva a la luz del Evangelio a todos los incrédulos,
para que te dignas confirmarnos y preservarnos en tu santo servicio,

Que levantarás nuestra mente a los deseos celestiales,
que darás bendiciones eternas a todos nuestros bienhechores,
que liberarás nuestras almas y las almas
de nuestros hermanos, parientes y benefactores de la condenación eterna,
que te comprometes a dar y preservar los frutos de la tierra,
que te dignas conceder el descanso eterno a todos los fieles difuntos,
que te dignas con gracia escucharnos,

Hijo de Dios, te rogamos, escúchanos.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.

Rezamos.

Dios todopoderoso y eterno, que se enseñoreas tanto de los vivos como de los muertos, y eres misericordioso con todos los que serán tuyos por la fe y las obras; te suplicamos humildemente que aquellos por quienes pretendemos derramar nuestras oraciones, ya sea a los que este mundo presente todavía los detiene en la carne o que el mundo venidero ya los haya recibido despojados de sus cuerpos mortales.

Que, por la gracia de Tu paternal amor y por la intercesión de todos los santos, obtengámos la remisión de todos sus pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo en la unidad del Espíritu Santo, vive y reina Dios por los siglos de los siglos. Amén.

¡Hoy es un buen día para rezar la Letanía de Todos los Santos!

Esta oración fue obtenida de Praymorenovenas.com

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