Así como lees, y con 90 años, a esta anciana no le gusta perder el tiempo. Entre tareas domésticas y momentos de oración, ¡no le sobran los minutos!

En un bello segmento del programa de televisión “Trece al día”, en el canal 13 de España, Lucrecia cuenta cómo pasa sus días en plena cuarentena.

Lucrecia es una católica muy devota. Cada día, 8.30 de la mañana estaba lista para ir a misa y luego iba a desayunar con sus amigas.

Sin embargo, a raíz de la cuarentena en que entró España por la pandemia de coronavirus, tuvo que atravesar todos estos días encerrada en su casa. ¡Pero eso no la afectó en lo más mínimo! Esta es una bellísima historia de fe.

Su hija María Luisa temía que su madre, siendo tan activa, se deprimiera en el confinamiento:

“Mamá, vas a estar sin salir muchos días, y no quiero que te me deprimas” comenta su hija y continúa, “como a ella le duelen las piernas, no quiero que dejes de hacer actividad, deberías hacer bicicleta estática.

El primer día hizo solo 10 minutos, pero a partir del segundo ha hecho media hora todos los días. Y así se ha mantenido, y ha arreglado su casa”.

Aquí puedes ver el video de esta anciana de 90 años que es realmente inspiradora:

Créditos: Cope.es

 

María Luisa cuenta que muchas veces en las que iba a llevarle la comida la encontraba limpiando los radiadores. Otras veces cuando la llamaba y le preguntaba sobre cómo le había ido durante el día, le decía,

“Hija, es que no tengo tiempo de aburrirme, es que no paro con todo lo que tengo que hacer”. Así pasa el día, rezando por la gente, limpiando su casa y con su bicicleta.

Lucrecia, cuenta cómo se las ha ingeniado para hacer actividad física sin descuidar su momento de oración:

“Pues todos los días, antes de la misa o después de la misa, pues hago media hora de bicicleta que es justo lo que me da tiempo de rezar un rosario. Y así no pierdo tiempo, y lo gano para las dos cosas”.

¡Increíble! Y así cuenta porqué es tan activa:

“Ya es una cosa que he tenido toda la vida, he tenido mucho que trabajar. Soy muy madrugadora y no me gusta perder el tiempo. Y no me sobra ninguno, ¿eh? no me sobra ningún minuto“.

En una carta escrita al programa de televisión su hija María Luisa describe a su madre: “Es una madre luchadora de 90 años, con una fe inquebrantable, responsable y trabajadora hasta la médula, que sabe disfrutar de su silencio y de su tiempo, a la que le gusta leer, a la que le cuesta recibir ayuda”.

Y la humildad de esta simpática anciana de 90 años es un verdadero ejemplo. “Es que mis hijos tienen un concepto demasiado alto de mí. O sea, no ven nada más que alguna virtud, y sin embargo todos los defectos que tengo, pues se lo pasan por encima“.

¡Es una hermosa historia de fe! 

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