El método olvidado para rezar el rosario que podría cambiar tu vida

El p. Edward Looney

Todas los cristianos quieren adquirir una vida de oración más profunda. Para muchos, esto incluye el deseo de rezar el rosario diariamente. Nos ponemos medios, metas, resoluciones para rezar mejor. 

Sin embargo, ¿cómo va esa resolución? ¿Has rezado fielmente todos los días? Después de terminar de orar, ¿sientes que realmente lo hiciste? ¿O descubriste que estabas distraído y que no te enfocabas?

¿Qué pasaría si te dijera que podríamos ayudarte a rezar el Rosario más fielmente y querer rezarlo todos los días? ¿Qué pasaría si te dijéramos que hay una manera de rezarlo para frenar las distracciones y enfocarte más en el misterio?

Una costumbre papal 

Ambos, el Papa San Pablo VI, en su Exhortación apostólica Marialis Cultus, y el Papa San Juan Pablo II, en Rosarium Virginis Mariae, hacen referencia a una costumbre de rezar el rosario en el que una persona inserta una frase después del nombre de Jesús en la oración del Ave María con referencia al misterio que se contempla.

Es decir, cada vez que comiences un misterio, lee una frase que tenga que ver con este, así te ayudará a meditar mejor. 

¿Qué tiene que decirnos Monfort? 

En la obra clásica de San Louis de Montfort, llamada “El secreto del rosario”, propuso dos métodos para rezar el rosario, una forma más larga y más corta. 

La forma más larga incluía una ofrenda intencional, una oración que había escrito para orar por una gracia específica. La forma más corta que recomendó fue exactamente lo que San Pablo VI y San Juan Pablo II hicieron.

¡Anímate! ¡Practícalo! 

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