Sacerdote de 100 años y su hermana dan hermoso testimonio de amor a Dios

Imagen referencial. Fuente: Pxhere // Lobanov Maxim / Pexels

Vatican News notó que el pasado 14 de noviembre, el Papa Francisco se encontró, y saludó con especial cariño, con el sacerdote Monseñor Ernesto Tabellini. Esto sucedió en la Casa Santa Marta ¿Por qué?, ¿qué hay de especial con este consagrado? 

Décadas y décadas de servicio

Y es que Monseñor Ernesto cumplió, el pasado 29 de abril, 100 años de vida, y el pasado 25 de marzo, 75 años de servicio como sacerdote. El Papa se encontraba agradecido por toda su labor.  

Fue ordenado en medio de la Segunda Guerra Mundial, en la Arquidiócesis de Bologna, Italia, teniendo que comenzar su vida apostólica en medio de muerte y combates. 

Después de aquel encuentro, el Papa Francisco y Monseñor Ernesto celebraron Misa de agradecimiento. 

“100 años, como si fuera ayer para don Ernesto. Años vividos plenamente en el servicio del Señor y los hermanos, con esfuerzo y dedicación, también luego de haberse retirado del oficio de párroco”, dijo ese día el Arzobispo de Bologna, Cardenal Matteo Zupi, según ACI Prensa.

El Papa Francisco y Mons. Ernesto Tabellini. Crédito: Vatican Media

“Se lo debo a ella” 

“No quiero hablar de mí: lo que importa es recordar a mi hermana, sor Anania, misionera en Mozambique. Si yo he podido celebrar 75 años de sacerdocio con el Papa Francisco se lo debo a ella que, en su lecho de muerte, ofreció su vida por mi vocación”, explicó el sacerdote en una entrevista al diario del Vaticano, L’Osservatore Romano (LOR).

Y es que su hermana, considerada por muchos como una religiosa santa, dio su vida por los más necesitados en el África. Fue por el contacto con los enfermos en sus misiones que, en 1934, a sus 30 años, murió de tuberculosis.  

Ese mismo año, en abril, el entonces Ernesto recibió la carta de la superiora de su hermana indicando la terrible noticia. Sin embargo, había un mensaje más poderoso en el papel: su hermana, antes de morir, dijo que ofrecía su muerte y sufrimiento por su vocación.

Hermana Anania Tabellini. Fuente: Parrocchia San Giacomo Pumazzo

¡Que hermoso testimonio de hermandad y amor en Cristo!   

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