Así fue como este piloto militar abandonó la guerra para ser sacerdote

Fuente: Camino Católico

Daniele Leoni de 48 años, italiano, es hoy párroco en la ciudad de Arezzo, este de Toscana, Italia. A pesar que muchos lo conocen como Padre Daniele, pocos conocen su historia pasada, cuando era piloto de helicóptero de las Fuerzas Armadas de Italia.

Entró al ejército cuando tenía 19 años y tenía todo un futuro por delante. En una entrevista a la revista Credere, indicó:

Primero estuve en la artillería de Udine, el regimiento más operativo de Italia, el único autorizado para disparar bombas nucleares. Luego, fui a la escuela de oficiales no comisionados en Viterb”.

Primer Intento

Recuerda en dicha entrevista que a sus 23 años tuvo un cuestionamiento vocacional fuerte. Incluso tenía planeado entrar en el seminario de Arezzo. Sin embargo, por esas épocas recibió una llamada de su comandante que le pedía participar de maniobras intensas para el ejército.

El Padre Daniele recuerda que tras recibir la llamada, se comunicó con el rector del seminario, quien ya habían pensando en su ingreso al seminario, y le dijo: “Don Gianca, gracias por la oportunidad, pero tengo que pilotear un helicóptero, adiós”.

Dios va al campo de batalla

En el 2004, cuando tenía 33 años, ya se encontraba con muchas horas de vuelo y había participado en muchas operaciones de rescate donde le habían disparado y tuvo que disparar. A pesar de esta vida de valentía, no encontraba la paz.

De pronto, en una de sus misiones se le pidió transportar a un obispo desde Kuwait hasta su campamento, ya que tenía que celebrar la Misa de Navidad en los pueblos cercanos.

En la entrevista, él indicó:

En 2004 estábamos en Tallil, Irak, a unas pocas millas al sur de Nassiriya. No había ni siquiera una pequeña capilla en muchos kilómetros. Cuando llegó Monseñor Angelo Bagnasco le llevé desde Kuwait hasta nuestra misión en helicóptero. Celebramos la Misa de Navidad en la tienda de alimentos, con olor a salmuera”.

Desde entonces la oración fue su hogar y recobró su ardor por el Señor, gracias al testimonio de este obispo. Diez años después, él ya había abandonado su vida como militar y se convirtió en sacerdote en el 2015.   

En la entrevista el Padre Daniele concluye, después de recordar toda su historia:

Primero ofrecí servicio a una nación, ahora a todos los hombres. Ya no es una ayuda relegada a esta vida, sino que apunta a la vida eterna, donde Cristo es la fuente de toda fortaleza. Nuestro combate ahora no es contra los poderes de la tierra, sino contra los poderes del mal. Satanás está más activo que nunca y continúa su estrategia actuando contra la fe y contra la familia”.

Fuente: Camino Católico
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