14 consejos de un apologeta católico para hablar de Dios con extraños

El conocido apologeta y autor católico Dave Armstrong, pasó muchos años de su vida en otra denominación cristiana y trabajaba vendiendo libros en el Ann Arbor Art Fair, la famosa feria de arte de Michigan, Estados Unidos.

En ese tiempo, solía hablar con los extraños sobre Dios y la teología. De esta experiencia, compartió en el National Catholic Register 14 ideas para poder hablar de Dios a cualquier extraño en las calles:

  1. Si se hablan de libros, habla primero de los breves, atractivos, llamativos y no los más voluminosos.
  2. Cada persona es diferente, primero se debe escuchar qué postura tiene. Procura ser siempre caritativo y agradable.
  3. No comiences predicando, las personas prefieren ser escuchadas a escuchar. Puedes hacer una que otra pregunta, pero no directa.
  4. No te hagas el sabiondo, si no sabes algo, solo di que no lo sabes. Lo mejor es responder que uno siempre se puede informar y seguir aprendiendo.
  5. Que tu forma de hablar sea informal y espontánea. Si te presentas como alguien de palabras elaboradas, se te verá como alguien con discurso preparado y nada humano.
  6. No cites fuentes católicas si hablas con evangélicos. Trata de encontrar citas aceptadas tanto por los evangélicos como católicos.
  7. Si estas con un “católico de nombre”, escucha de qué se queja de la Iglesia y sabrás de qué está menos informado. Así podrás conversar sobre la postura de la Iglesia al respecto.
  8. Antes de tratar cuestiones católicas sobre la Biblia cuando converses con un evangélico, primero habla de lo fundamental: La salvación.
  9. Cuando por fin la persona está suficientemente cómoda como para hablar de “teología dura”, plantea temas, pero que sea la otra persona quien dirija la conversación.
  10. No abarques varios temas a la vez. Trata de aclarar tema por tema. Los ateos suelen abrir varios al mismo tiempo y se hace un desenredo total y no se llega a nada.
  11. Antes de ir a evangelizar, reza. Pide que sea Dios quien te guíe en la conversación. Qué Él te dé las palabras justas y no te permita insistir mucho en un tema.
  12. Ten a la mano una lista de páginas web o títulos de libros para dárselos a la persona al final de la conversación.
  13. Nunca olvidar que la persona no se convierte a Dios por nosotros. Ese es trabajo del Espíritu Santo. No estamos conversando para abrirle los ojos. Estamos para informar y la otra persona, a su tiempo, madurará todo y se acercará a Dios.
  14. Enfoca la conversación en lo que te va diciendo la persona, no en lo que tu crees que la persona debe saber. El mensaje y el método debe depender de la persona con la que se habla.     

 

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