La Virgen de Laus: la aparición mariana más larga en la historia de la Iglesia

Una de las apariciones marianas más fascinantes, reconocida oficialmente por la Iglesia 300 años después de haber sucedido, sucedió en los Alpes franceses, a pocos kilómetros de la frontera con Italia, donde ahora hay un hermoso santuario.

La vidente: Benoit Rencurel

Era una humilde pastora del lugar, analfabeta y que trabajaba en los campos. Nuestra Señora se le apareció, educándola en la fe para convertirla en un instrumento extraordinario de la gracia divina.

La aparición mariana más larga de la historia

Lo que quizás tenga esta aparición, que no tiene otras, es que fue la más larga de la historia de la Iglesia ¡Fueron 54 años de apariciones! Las apariciones iniciaron cuando Benoit tenía 17 años y terminaron a sus 71. No solo conversó la Virgen María, sino también con San José, Jesús Crucificado y algunos ángeles.

Apariciones mudas

Quizás lo más fascinante de estas apariciones es que las primeras ocasiones fueron en silencio, como si Nuestra Señora quisiera enseñarle a Benoit, a través de ella, la dimensión del silencio y la oración interior.

El aceite de la Virgen

Como en Lourdes con el agua, en esta ocasión la Virgen trajo un regalo especial: el aceite de la lámpara del Tabernáculo.

Nuestra Señora le dijo a Benoit, en 1664, el primer año de la aparición, que si tomara un poco de este aceite bendito y lo usara con fe, la curaría de todo mal.

Una fragancia que siempre ha invadido el santuario

Además, este santuario tiene la peculiaridad de perfumar con un olor a violeta el ambiente. Este intenso aroma envuelve todo el santuario, tanto por dentro como por fuera.

La Virgen le dice a Benoit que permanecerá laica

A diferencia de otras apariciones marianas, donde las videntes se hicieron monjas, Benoit Rencurel permaneció laica a petición expresa de la Virgen.

Benoit Rencurel aún no ha sido canonizada por la Iglesia, pero ha sido declarada venerable. Ella murió en el silencio y apartada de todos.

Ella experimentó ataques espirituales y físicos por parte del diablo, así como agresiones de un grupo de evangélicos llamados jansenistas durante unos 20 años.

Benoit murió el 28 de diciembre de 1718, rodeada por los sacerdotes del lugar.

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