Estos 4 santos recibieron como regalo de Navidad al Niño Jesús

Existieron santos que tuvieron la dicha de tener el mejor regalo de todos en Navidad: Pudieron ver al Niño Jesús en persona.

Se sabe de al menos 4 santos que tuvieron la bendición de una experiencia mística con el Niño de Belén y la describieron en sus cartas o diarios:

Santa Teresa del Niño Jesús

Según escribió en su diario, que luego sería su autobiografía titulada “Historia de un Alma”, en Nochebuena de 1886 tuvo un momento místico con Jesús:

“En esa bendita noche, el dulce Niño Jesús, de apenas una hora de edad, llenó la oscuridad de mi alma con inundaciones de luz. Al volverse débil y poco por amor a mí, me hizo fuerte y valiente: Él puso sus propias armas en mis manos para que yo fuera de fuerza en fuerza, comenzando, si puedo decirlo, a correr como un gigante”.

Santa Gema Galgani

En 1902, la santa tuvo una aparición en plena Misa de Gallo. Al momento del ofertorio, el niño Jesús se le acercó y le presentó a la Virgen de esta manera:

“Vi a Jesús, quien me ofreció como víctima al Padre Eterno. Estaba muy feliz. Él me atrajo hacia Él; luego me llevó a nuestra Madre y me presentó a ella, diciendo: ‘Esta querida hija mía, debes considerarla como una hija de Mi Pasión’”.

Escribió toda su experiencia mística a su director espiritual. Al final ella puso: “Padre, mi corazón continúa palpitando fuerte”.

Santa Faustina Kowalska

En el Diario de Santa Faustina, se puede leer cómo la santa describió su visión de la Nochebuena en 1937:

“Cuando llegué a la Misa de Medianoche, desde el principio me sumergí en un profundo recuerdo, durante el cual vi el establo de Belén lleno de gran resplandor. La Santísima Virgen , toda perdida en el amor más profundo, envolvía a Jesús envuelto en pañales, pero San José todavía dormía. Solo después de que la Madre de Dios puso a Jesús en el pesebre, la luz de Dios despertó a José, quien también oró. Pero después de un rato, me quedé sola con el Niño Jesús, quien extendió sus pequeñas manos hacia mí y comprendí que debía tomarlo en mis brazos. Jesús presionó su cabeza contra mi corazón y me dio a conocer, por su mirada profunda, lo mucho que le gustaba estar al lado de mi corazón”.

San Francisco de Asis

San Buenaventura, redactor de la biografía de San Francisco de Asís, escribió cómo el Niño Jesús se apareció en frente de una multitud cuando observaban el Nacimiento hecho por San Francisco:

“El hombre de Dios [San Francisco] se paró ante el pesebre, lleno de devoción y piedad, bañado en lágrimas y radiante de alegría; el Santo Evangelio fue encantado por Francisco, el levita de Cristo. Luego predicó a la gente alrededor de la natividad del pobre Rey; y siendo incapaz de pronunciar su nombre por la ternura de su amor, lo llamó el bebé de Belén. Cierto y valeroso soldado, el Maestro John de Greccio, quien, por el amor de Cristo, había abandonado la guerra de este mundo y se había convertido en un querido amigo de este hombre santo, afirmó que vio al Infante maravillosamente hermoso, durmiendo en el pesebre, a quien el bendito padre Francisco abrazó con ambos brazos, como si lo despertara del sueño”.

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