Estos soldados no pudieron con la Virgen en Transilvania

Csíksomlyó es una iglesia franciscana que se encuentra en la ciudad de Miercurea Ciuc, Rumania, en el corazón de la región de Transilvania.

En ella se encuentra la imagen de la Santa Madre de Csíksomlyó cuya devoción, según los pobladores del lugar, dio seguridad en la fe a todo el pueblo.

El lugar tiene muchas historias que evidencian la presencia de la protección de María, una de ellas ocurrió hace casi 500 años, cuando el rey húngaro Juan II Sigismund Zápolya intentó convertir la zona al protestantismo.

Los católicos de la zona se vieron obligados a defender el catolicismo con las armas y ganaron la guerra en una batalla cercana a la fecha de Pentecostés en 1567.

Esta victoria se la atribuyeron a la Virgen María, ya que en el momento de la batalla niños y ancianos rezaban a la Madre por la victoria del catolicismo.

Sin embargo, hubo un más sorprendente en 1661 cuando tropas turcas y tártaras invadieron la zona e ingresaron a la iglesia de Csíksomlyó.

Quisieron destruir todo, pero al momento de levantar la imagen de la Virgen para romperla, esta adquirió el peso de 16 bueyes.

A pesar de los intentos no pudieron romperla, y el oficial al mando, en cólera, sacó su espada y trató de cortar la imagen.

De pronto, de los tajos en el rostro brotó sangre. Las “heridas” se encuentran hasta el día de hoy en la estatua.

Al ver esto, los soldados huyeron dejando la iglesia en llamas. Cuando los pobladores apagaron el fuego, la iglesia ya estaba destruida. Pero entre los escombros, la estatua de la Virgen se mantenía intacta y de pie.

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