El día en que la Virgen de Fátima curó milagrosamente al Padre Pío

En 1959, una imagen peregrina de la Virgen de Fátima visitó a la ciudad italiana San Giovanni Rotondo, donde se encontraba el Padre Pío de Pietrelcina.

El santo estuvo hospedado en esta ciudad porque se encontraba muy enfermo. Padecía de pleuresía y no podía levantarse de la cama.

La imagen de la Virgen no debía llegar a esta ciudad sino a Foggia, a 42 kilómetros de San Giovanni Rotondo.

Sin embargo, repentinamente, se tuvieron que cambiar los planes y los portadores de la imagen viraron a la ciudad donde se encontraba el santo.

El 6 de agosto, con mucho esfuerzo el Padre Pío se dirigió a la iglesia donde se encontraba la imagen de la Virgen y con ayuda de los presentes logró darle un beso.

Esa misma tarde, la imagen fue puesta en un helicóptero para partir a su siguiente destino. El helicóptero sobrevoló la zona antes de irse.

De pronto, la ventana del Padre Pío se abrió y el sacerdote salió con un pañuelo para despedirse de su Madre.

En lágrimas dijo: “Virgencita… ¿Ya te vas y me dejas enfermo? ¿No me curas?”.  En ese momento ocurrió algo inexplicable.

El peso de la imagen de la Virgen incrementó tanto que la nave estuvo en riesgo de caer. El piloto debió hacer una cuidadosa maniobra para evitar un accidente. En ese momento, algo le pasó al Padre Pío.

El sacerdote sintió electricidad por todo el cuerpo, como si una fuerza potente hubiera entrado en él. Y de pronto, se curó.

Te compartimos un video sobre este hecho extraído del documental “Fátima, el último secreto”, estrenado por los 100 años de las apariciones de la Virgen en Portugal.

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