¿Eres un falso devoto de la Virgen María? Cuidado con estos 7 tipos

Los católicos sabemos que la Virgen María es nuestra Madre y solemos tener hacia ella un cariño muy especial.

Sin embargo, este cariño se puede distorsionar y San Luis de Montfort, uno de los santos más notables por su amor a la Virgen, enumeró siete tipos de devociones marianas que deberíamos evitar:

Devotos críticos

“Eruditos orgullosos”, también los llama el santo. Tienen una cierta devoción a Santa María, pero critican las devociones que no se parezcan a la suya. Estos solo encuentran fallas en las devociones ajenas.

Devotos escrupulosos

Son aquellas personas que tienen miedo de tener una devoción a Santa María pensando que esto deshonraría a Jesús.  Piensan que solo se debe honrar y tener devoción a Cristo.

Devotos externos

Son aquellas personas que piensan que su devoción se sostiene por acciones, y no por experiencia en el interior. No hay un cariño sincero hacia la Madre, solo hacen lo que tengan que hacer para cumplir con ella.

Devotos presuntuosos

Confían en que por ser hijos de Dios y tener devoción a María, pueden estar tranquilos en su pecado porque ya están perdonados. No hay un sincero cambio en su actuar pecaminoso, y se sienten tranquilos por tener una devoción mariana.

Devotos inconstantes

Como ya lo indica el nombre, son aquellas personas que no son constantes en su devoción a María. Dependiendo de qué sienten o lo que pase en su día, ellos se sienten más o menos devotos.  

Devotos hipócritas

Este es distinto a los devotos presuntuosos, quienes no ocultan su vida de pecado pero piensan que son salvos por su devoción. Los hipócritas son los que ocultan su vida de pecado bajo la apariencia de santos. Y sustentan su santidad en ser devotos a la Virgen.

Devotos interesados

Los devotos interesados son aquellos que solo recurren a la Madre para hacerles una demanda. Si ella no les concede este favor, o se resienten y no vuelven, o piensan que otro día se los dará. Y si ella se los otorga, ellos disfrutan el beneficio y luego se olvidan de su “amor” a María.

Recuerda que estos errores los podemos cometer y no podemos juzgar a nadie por esto. Acompañemos con caridad a los demás y pidamos misericordia a Dios para que nos ayude a levantarnos y seguir andando.

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