“El aborto es la parodia demoniaca de la Eucaristía que hace el anticristo. Por eso usa las mismas santas palabras: “Este es mi cuerpo”, pero en el blasfemo sentido contrario”. Doctor Peter Kreeft.

Millones de niños son abortados cada año, y muchos políticos y gente continúan apoyando dicha práctica. La sociedad dice “este es tu cuerpo”, así que ¿no deberías hacer con él lo que quieras?

¿Pero nuestros políticos y sus seguidores alguna vez se habrán detenido a ver el gran mérito del cuerpo? La Escritura nos dice esto: “Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos”. 1 Corintios 6. Ustedes no se pertenecen: es interesante cómo la Escritura nos dice algo completamente diferente y controversial a lo que el mundo dice.

‘Declaramos’, dicen ellos, ‘que sería injusto para una mujer tener que pasar nueve meses de estrés físico y emocional a causa de un niño que ella realmente no quiere tener’.

Hubiera sido fácil para Jesús decir “¿por qué tengo que ser golpeado y azotado y pasar por tanto dolor físico para salvar a tu gente, Padre? ¿No podría solo morir por alguna causa natural y luego resucitar después de tres días?”. Después de todo, era su cuerpo.

Pero eso no fue lo que Jesús hizo. Él entregó completamente su Cuerpo por nosotros.

Hoy, una madre puede decidir si su hijo vive o muere. Cristo también tuvo que decidir si vivir o morir, pero Él escogió la vida; la vida a través de la muerte. El acto desinteresado de la muerte de sí mismo por nosotros para que podamos vivir de su carne y sangre. Él nos ofrece hasta la última partícula su cuerpo, a través de la santísima Eucaristía, para que tengamos vida.

No nos pertenecemos. Fuimos comprados a un precio. A través del último sacrificio de Cristo, es posible que tengamos vida, y vida en abundancia.

Por lo tanto, glorifica a Dios con tu cuerpo.

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