El sacerdote maronita, padre Christian Hallak, expresó su gratitud por la visita apostólica del Papa León XIV al Líbano y aseguró que su llegada será un signo de esperanza y consuelo para un pueblo herido que anhela paz y unidad en medio de una crisis política, social y económica.
El Líbano atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Según la Fundación CARF, el país vive “en el epicentro de una crisis múltiple”.
“La guerra entre Israel y Hamás en Gaza que se puede expandir a territorio libanés; un colapso económico sin precedentes, una emigración masiva que vacía comunidades enteras; y las heridas todavía abiertas de la explosión del puerto de Beirut, que dejó más de 200 muertos y 7.000 heridos, un acontecimiento que todavía sangra”.
Ante este panorama, el viaje apostólico del Papa León XIV, que visitará el país del 30 de noviembre al 2 de diciembre, se percibe como un acontecimiento capaz de renovar la esperanza de toda la nación.
El padre Christian, sacerdote maronita de la diócesis de Beirut que actualmente estudia en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra gracias al apoyo de la Fundación CARF, afirma que la llegada del Pontífice “traerá mucha esperanza”.
“Los libaneses, cristianos y musulmanes, ven su visita como un mensaje de esperanza, paz y bendición en un momento de enorme dificultad”, señaló.
Desde España sigue con emoción cada noticia relacionada con el viaje del Santo Padre a Turquía y al Líbano, convencido de que este momento no es fruto del azar.
“Nada es por casualidad, sino por la providencia de Dios, que ha permitido que la situación esté así y en este momento de la historia del Líbano”.
La presencia católica en el país
A pesar de la crisis, la presencia de la Iglesia sigue siendo activa y fecunda. En el Líbano conviven seis comunidades católicas: maronitas, latinos, griegos católicos, siro-católicos, caldeos y armenios católicos, que sostienen “escuelas, universidades, hospitales y obras de servicio social”, según precisa la Fundación CARF.
“La presencia cristiana sigue siendo viva, arraigada y comprometida con preservar su misión en la sociedad”, señala el padre Christian.
La presencia maronita en el viaje del Papa
El padre Christian pertenece a la Iglesia maronita, una Iglesia católica oriental en plena comunión con Roma cuya identidad espiritual se forjó en las montañas libanesas, marcada por el ascetismo, la contemplación y la perseverancia.
“La Iglesia maronita se distingue por su fuerte énfasis en la Encarnación, por su profundo amor a los santos, especialmente a san Marón y san Charbel, y por una espiritualidad de firmeza y perseverancia”, explica el sacerdote.
Entre las figuras más queridas se encuentra San Marón, fundador espiritual de los maronitas, quien vivió en las montañas sostenido por la oración y la austeridad.
“San Marón soportó las dificultades del clima y el aislamiento. Permaneció firme en la fe y de esa firmeza se alimenta nuestra identidad maronita”.
Durante su viaje, el Papa León XIV visitará el Monasterio de San Marón en Annaya, donde se encuentra la ermita de san Charbel, el monje proclamado santo por Pablo VI y al que se atribuyen miles de milagros.
“No hay santo en el Líbano cuya devoción sea tan multitudinaria como san Charbel Makhlouf. Lo extraordinario de estos hechos no está solo en la cantidad, sino en que son milagros a personas de diversas religiones. Muchas son curaciones inexplicables de cáncer, enfermedades neurológicas o parálisis. Van acompañadas, con frecuencia, de una renovación espiritual profunda”.
Sin embargo, el padre Christian indica que el verdadero milagro no es solo físico sino que el “milagro más grande es el amor y el perdón”.
“En cada milagro recordamos que Dios está con nosotros”.
Una visita que consuela y fortalece
El sacerdote maronita agradece profundamente la cercanía del Santo Padre en un momento tan delicado para el país y pide la intercesión de los santos del Líbano para que acompañen y protejan al Papa León XIV durante su misión.
“Como hijo de la Iglesia maronita, confío en que esta visita traerá un nuevo aire de consuelo para nuestro pueblo y deseo que sea un impulso espiritual que nos recuerde que la esperanza nunca decepciona.
Que su intercesión custodie también a nuestro país, fortalezca a su pueblo y mantenga viva la esperanza en medio de los desafíos que enfrentamos. Con la gracia de Dios y el amparo de nuestros santos, confiamos en que llegará un tiempo nuevo de paz, unidad y renovación para todo el Líbano”.
