Durante su Misa de instalación en la Catedral de San Patricio el pasado 6 de febrero, el nuevo Arzobispo de Nueva York, Mons. Ronald A. Hicks, sorprendió a todos con una homilía diferente: predicó utilizando letras de canciones y se hizo viral.
No eligió cualquier repertorio. Hicks unió versos de algunos de los temas más famosos sobre la ciudad de Nueva York para hablar de su experiencia al llegar a su nueva arquidiócesis.
El nuevo arzobispo comenzó su homilía hablando en español y recitó la letra de "Alma Misionera", una de las canciones más populares entre los católicos latinoamericanos:
"Señor, toma mi vida antes de que la espera desgaste años en mí. Estoy dispuesto a lo que quieras; no importa lo que sea. Tú llévame a servir. Estas son las letras de la canción, 'Alma misionera'. Es una de mis canciones favoritas en la Iglesia Católica, porque todos nosotros estamos llamados a ser discípulos misioneros, en una iglesia misionera, con almas misioneras".
Luego, hablando en inglés dijo: “Me encanta la música. Me gusta todo tipo de música. Casi siempre tengo una canción sonando en mi cabeza”, dijo al iniciar su homilía, antes de comenzar su peculiar playlist.
Varias publicaciones comentaron que el arzobispo citó una canción de Bad Bunny, pero en realidad el verso pertenece al icónico tema “Un verano en Nueva York” del Gran Combo de Puerto Rico —un clásico del repertorio de la salsa de los años 70, que celebra con ritmo y alegría el espíritu veraniego de la Gran Manzana.
"Si te quieres divertir con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York", dijo el arzobispo ante las risas de los presentes.
Además, monseñor Hicks incluyó fragmentos de otros temas emblemáticos:
- “New York State of Mind” de Billy Joel
- “Empire State of Mind” de Jay‑Z junto a Alicia Keys
- “I Happen to Like New York” de Cole Porter
- “New York, New York” interpretado por Frank Sinatra
Después de su tributo musical, el arzobispo volvió la mirada de todos hacia lo esencial: “Hay algunas cosas que deben saber sobre mí: amo a Jesús, amo a la Iglesia y amo a la gente”.
También recordó que la Iglesia no es un club social, sino una comunidad misionera llamada a ir por el mundo y hacer discípulos.
Con alegría, creatividad y una fe contagiosa, así comenzó monseñor Hicks su ministerio como nuevo pastor de la arquidiócesis de Nueva York.
