El evangelizador laico Gabriel Castillo es conocido por su canal de YouTube, Gabi After Hours, y por su gran devoción a la Virgen María.
Recientemente, lanzó un libro titulado El poder del Rosario, en el que explica la historia de esta devoción, sus beneficios y ofrece sugerencias e ideas para quienes desean incorporar esta práctica en su vida diaria.
En una entrevista con ChurchPOP durante la conferencia SEEK 2026, realizada en Fort Worth, Texas (Estados Unidos), Castillo animó a las personas a rezar el Rosario, afirmando que “es uno de los mayores cambios” que se pueden hacer para mejorar la vida, especialmente para quienes buscan un “avance espiritual”.
También mencionó que, según muchos santos, doctores de la Iglesia y papas, el Rosario es la oración más importante después de la Santa Misa.
“Cuando se reza correctamente”, explica Castillo, “el Rosario es la mayor oración para disponer el alma a recibir más gracias en los sacramentos; es la mayor oración para discernir la santa voluntad de Dios y luego tener la fuerza y el valor para cumplirla, y la mayor oración para vencer el vicio”.
Tanto si deseas empezar a rezar el Rosario como si quieres rezar más misterios cada día, Castillo comparte cinco consejos prácticos para convertir este propósito en una realidad.
1) Lleva siempre un Rosario contigo.
“Sirve como un recordatorio físico de que tengo influencia en el resultado de los acontecimientos humanos, de que tengo la capacidad de orar, de generar cambios y de aportar gracias para situaciones difíciles. Y es un recordatorio de la presencia de Nuestra Señora”, indica.
Castillo comenta que siempre lleva su Rosario en las manos, “pero todos deberían intentar llevar un Rosario a donde vayan, ya sea en el bolsillo, en la cartera o en un bolso”.
2) Ten una buena intención.
“Cada vez que empiezas un nuevo hábito, realmente necesitas tener claro tu por qué”, afirma Castillo. Por eso, anima a tener una intención fuerte para no perder el enfoque.
También sugiere añadir un límite de tiempo y explica por qué:
“Di: ‘Voy a rezar el Rosario todos los días por esta intención durante nueve días o 54 días’. No porque vayas a dejar de rezar en ese momento, sino para que lo veas como una meta: después seguiré corriendo la carrera, pero ese es mi objetivo, paso a paso”.
3) No seas escrupuloso.
“Hay que entender que el Rosario, aunque es un ramillete de rosas para Nuestra Señora, también es un arma en la mano del cristiano. Por eso, cuando empiezas a rezar el Rosario, el demonio lanzará un ataque frontal para hacer todo lo posible para que te detengas. Escucharás una voz en tu cabeza que dice: ‘Reza después, no eres bueno en esto, estás perdiendo el tiempo’; eso viene del enemigo”.
Castillo añade que las dos tentaciones principales son la distracción y el desánimo.
“Conformate con rezar mal el Rosario, pero termínalo al final del día, porque el único Rosario malo es el Rosario que no se reza. Y la oración es como un músculo: mientras más oras, mejor te vuelves”.
Asegura que más importante que lo que sientes es la constancia, que es un “signo de madurez espiritual”. Por eso, la clave es la perseverancia.
4) No es necesario ‘volver a empezar’ después del primer Rosario.
Si tu objetivo es rezar más de cinco misterios al día, no tienes que repetir las oraciones iniciales cada vez que comiences un nuevo grupo.
“El Rosario, tal como fue concebido originalmente, estaba pensado para que todos los misterios se repartieran a lo largo del día, así que la introducción de esa oración tan larga puede hacerse por la mañana y omitirse en el resto de los Rosarios”.
Lo mismo ocurre con la Salve Regina y otras oraciones adicionales que normalmente se rezan al final del Rosario. También hay libertad en el orden de los misterios que se rezan.
“Aunque animo a las personas que van a rezar varios Rosarios a hacerlo en orden secuencial para recorrer toda la vida de Cristo a lo largo del día. Si solo vas a rezar dos o tres, recomiendo rezar el mismo misterio varias veces al día, porque lo tienes fresco en la mente y es fácil volver a esa fuente santa de inspiración”.
5) ¡Haz un plan!
Este consejo es para personas de todos los estados de vida y sirve en muchos aspectos.
“Si quieres tener éxito en algo, pero especialmente en la vida espiritual, necesitas tener una regla de vida”.
Castillo recomienda reservar un momento para orar, preferiblemente por la mañana, para poder mantener la presencia de Dios a lo largo del día y de las actividades.
“No sabemos qué va a pasar durante el día, no sabemos dónde Jesús nos va a llamar ni dónde vamos a ver su rostro en alguien que sufre o está necesitado, pero al rezar por la mañana ya tienes la gracia de tu lado”.
Incluso si no tienes tiempo por la mañana para terminar todo el Rosario, al menos comienza con una decena; luego reza otra en el camino, otra a la hora del almuerzo, etc.
“No necesariamente tiene que quitarte más tiempo de tu día”, añade.
Consejo extra: visualiza.
Inspirado en San Francisco de Sales, Castillo recomienda “visualizar el misterio como si estuviera sucediendo en el mismo lugar donde te encuentras”.
Él explica:
“Si estás caminando y rezas el quinto misterio doloroso, y ves un árbol, detente un momento y visualiza a Jesús colgado de ese árbol. Con los ojos abiertos, si estás conduciendo, visualiza a Jesús con la corona de espinas y las manos atadas, sentado a tu lado en el asiento del copiloto”.
“Esta es una forma de entrar realmente en el misterio, y entonces los Padres Nuestros y las Avemarías pasan a un segundo plano —son importantes—, pero queremos intentar vivir dentro de ese misterio, y las Avemarías pasan como una canción, como un pequeño temporizador que nos indica cuándo detenernos y pasar a la siguiente meditación”.
“Cuando rezas el Rosario de esta manera, es radicalmente transformador”, concluye.
